Domingo, 01 de agosto de 2010
Publicado por Salazara72 @ 12:16
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El peri?dico del futuro
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Descienden las ventas de los peri?dicos, obligados a urdir campa?as de promoci?n cada vez m?s costosas y tambi?n m?s estramb?ticas, para que sus lectores sigan acudiendo al quiosco. Empieza a cundir la impresi?n de que, si los peri?dicos logran mantener ?a trancas y barrancas? sus tiradas, es sobre todo gracias a los ?cacharritos? que incluyen en su oferta: DVDs, juegos de mesa camilla, fasc?culos coleccionables, cuberter?as a piezas, sombrillas para la playa, cualquier adherencia absurda sirve, con tal de que engatuse al comprador reticente. Quiz? el dato m?s amedrentador lo revele la edad media del lector de peri?dicos, que a?o tras a?o se acrecienta, sin visos de que la tendencia se vaya a rectificar en un corto o medio plazo. En su af?n por incorporar a las nuevas generaciones a un h?bito del que parecen haber desertado, los peri?dicos alivian la ?mancha?; esto es, prueban nuevos dise?os gr?ficos que conceden mayor protagonismo a las fotograf?as y reducen los textos, convertidos casi a gacetillas en las que el lector picotea sin entrar en profundidades. Por supuesto, en todos estos cambios de dise?o se adivina (o m?s bien se constata) un esfuerzo por imitar los procedimientos del ?periodismo digital?; esfuerzo mim?tico cuyas posibilidades de ?xito parecen improbables, pues si a la postre al lector de peri?dicos se le ofrece una especie de suced?neo de lo que gratuitamente halla en su formato genuino en la edici?n electr?nica del mismo peri?dico, ?por qu? demonios va a tomarse la molestia de bajar al quisco y apoquinar un dinero que puede ahorrarse?

?Es la hora de proclamar la muerte de la prensa? Yo dir?a que, en efecto, mientras los peri?dicos se obstinen en imitar los procedimientos de Internet (y, por mucho que perseveren en el intento, lo que ofrezcan siempre ser? una imitaci?n deslucida y pobretona), su muerte est? cantada. La supervivencia de la prensa exige una reafirmaci?n de sus rasgos distintivos; el peri?dico del futuro habr? de esforzarse por ofrecer a sus lectores algo m?s que un mero acopio de informaciones que, cuando llega a los quioscos, ya est?n resobadas y marchitas. El peri?dico del futuro tendr? que ofrecer a sus lectores cr?nicas esmeradamente escritas, ensayos dilucidadores, reportajes vibrantes y enjundiosos; tendr?, en fin, que poner un poco de poso en medio del v?rtigo informativo. Tal reafirmaci?n de sus rasgos distintivos tal vez conlleve la deserci?n de sus lectores m?s remolones (que tal vez ya hayan desertado, o s?lo se mantengan embaucados por las ?promociones?); pero, a cambio, el peri?dico del futuro volver? a encontrar su sitio extraviado, reconcili?ndose con un lector reflexivo que no se conforma con el mero acopio de informaci?n que otros medios le ofrecen de forma casi instant?nea. Un lector con voluntad de conocimiento, con capacidad cr?tica e inquisitiva, que exige peri?dicos capaces de organizar e interpretar el incesante flujo de datos que recibimos.

La decadencia de la prensa escrita tiene mucho que ver con la depauperaci?n de nuestros m?todos cognitivos, cada vez m?s permeables a la avalancha informativa y m?s remisos a la reflexi?n. Ciertamente, la tecnolog?a expande nuestras posibilidades mentales, permite a nuestro entendimiento acceder a m?s vastos recintos, pero ?acaso esos ?mpetus colonizadores no se logran en detrimento de la profundidad? ?No estaremos fi?ndolo todo a un conocimiento superficial de la realidad, tan abrumador y mete?rico que ni siquiera deja su impronta en nuestra memoria? El conocimiento verdadero de la realidad no se obtiene por la mera aglomeraci?n de datos servidos bajo una apariencia de accesibilidad; exige que sepamos otorgar cohesi?n a esos datos y, sobre todo, que busquemos la causa que los explica. Sin esa perspectiva de duraci?n no existe verdadero conocimiento, tan s?lo sujeci?n a un presente ilusorio. Y esta ?perspectiva de duraci?n? es la que puede ofrecer la prensa del futuro; si los peri?dicos no se deciden pronto a ocupar ese espacio abandonado no har?n sino prolongar su agon?a.

El signo de nuestra ?poca, y tambi?n su condena, consiste en manejar informaci?n. En un mundo que se pretende cambiante, perpetuamente renovado, resulta cada vez m?s dif?cil encontrar un espacio que organice, dilucide y explique lo que est? sucediendo. En los peri?dicos del futuro podremos abandonar el carrusel acelerado que convierte nuestros d?as en gir?ndulas de v?rtigo; pero eso s?lo ocurrir? si se atreven a apostar por sus rasgos distintivos, aun a riesgo de dejarse en el camino algunos lectores (o m?s bien compradores pasivos). De lo contrario, mucho me temo que pronto habr? llegado la hora de cerrar el quiosco.

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