Jueves, 11 de marzo de 2010
Publicado por Salazara72 @ 15:22
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Firmin. Sam Savage.

 

Allá en el mundo, fuera de mi adorada librería, era cada cual a lo suyo y sálvese quien pueda. Todo,en el exterior, estaba pensado para infligirnos un daño mortal, siempre. Nuestras posibilidades de cumplir el primer año de vida eran prácticamente nulas. De hecho,bien podía declarársenos muertos, y en aplicación a las estadísticas. No era que yo lo supiese seguro en aquel momento, pero lo intuía, con esa especie de espantoso presentimiento que a veces asalta a quienes van a bordo de un barco a punto de naufragar. Si hay algo para lo que resulte útil una formación literaria, es para dotarlo a uno de un sentido de la catástrofe. No hay nada como una imaginación vívida para desvitalizarle a uno el valor. Leí el diario de Anna Frank, me concerti en Anna Frank. Los demás, en cambio, tenían sus momentos de gran terror, se escondían por los rincones, sudaban de miedo, pero tan pronto como pasaba el peligro ya era como si nunca hubiese existido, y seguían trincando por ahí, tan contentos. Tan contentos, hasta que alguien los aplastaba o los envenenaba o les rompía el cuello con una barra de hierro. Yo, por mi parte, he vivido más que todos ellos, y a cambio, he muerto mil muertes distintas. Me he movido por la existencia dejando en pos un rastro de miedo, como un caracol. Cuando muera de verdad, será un aburrimiento.

Una noche, poco después de aquella vuelta de orientación por la plaza, mamá subió a la calle, como de costumbre y nunca más volvió.

…A raíz de este descubrimiento, me dediquécasi por entero a los libros de arriba, mejores que los del sótano. Salas y más salas repletas de libros. Los había encuadernados en cuero, con ribetes de oro, pero el caso era que a mí me gustaban más los de bolsillo.


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