Martes, 06 de enero de 2009
Publicado por Salazara72 @ 13:39
Comentarios (0)  | Enviar


Leyendas Tradicionales. José Calles Valles.

 

Lamiñak

 

 

Volvamos a las ninfas de las fuentes y los arroyos: el lector debe conocer algunas características de estos seres (xanas, janas, anjanas, lamías, donas d aigua, mouras),por si se topa alguna vez con ellas. Se ha de saber que son muchachas de una excepcional belleza: su rostro es el de los mismos ángeles, aunque un tanto pálido, porque tienen la piel blanca como el nácar. En ocaciones se adirma que sus ojos son verdes o azules, y que su cabellos son rubios. Pero estos detalles no son exactos: en términos generales, las xanas y las anjanas del norte son rubias y utilizan peines de oro para cuidar sus cabellos; pero en el País Vasco se han visto lamiñak con el pelo tan negro como el azabache y las mouras de Castilla a veces tienen el cabello ensortijado. Respecto a los ojos, si bien predomina el color verde, también las hay con ojos negros, grises e incluso violetas. Suelen vestir túnicas largas de lino, de color blanco o azul muy pálido, y a veces utilizan capas para cubrir su cabeza, sobre todo en los días fríos o de niebla. Aunque gran parte de su tiempo lo emplean en el cuidado de su belleza, también son industriosas y tejen sin cesar hilo de oro.

 

Las malas lenguas hablan de hechizos y maldiciones, e incluso de crímenes, pero las xanas no son tan terribles. Suelen proceder de modo justo, aunque prefieren que se halague su hermosura y se les regalen pequeñas cosas, como alfileres, figurillas, cristales o espejuelos. A cambio, las magas del agua suelen regalar oro puro u otros objetos del preciado metal. Naturalmente, todos saben que algunos pastores o leñadores han muerto ahogados en los ríos por culpa de las ninfas del agua, pero no cabe atribuir estas muertes a las xanas, sino a la imprudencia de los hombres, que se enamoran perdidamente de ellas y se arrojan a las pozas.

 

Salvo las lamiñak vascas, el resto son bastante tímidas y prefieren la soledad. Sólo las ninfas de los arroyos de Euskadi son habladoras y amables: dulces y alegres, las lamiñak suelen ser muy generosas y se cuentan por docenas los casos en que una ninfa ha regalado objetos preciosos a pastores y labradores. Como en aquella ocasión en que un leñador se refugió de una tormenta en la cueva de Balzola y durante varias horas estuvo hablando con una lamia hermosísima. Quedó tan encantada la maga con el leñador que le regaló un trozo de carbón,  pero cuando el hombre salió de la cueva el carbón se convirtió en oro...




Comentarios