Martes, 03 de junio de 2008
Publicado por Salazara72 @ 11:54
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El Cuaderno de Rutka. Rutka Laskier.

 

 

5 de febrero de 1943

 

El cerco se estrecha cada vez más. El mes próximo esto va a ser ya un gueto, un gueto de verdad, rodeado de murallas de piedra. En verano va a ser imposible permanecer encerrado en esta jaula gris sin poder ver los campos. Siempre recogía muchas flores. Eso me ha hecho recordar aquel tiempo en que era posible salir a la calle Matachowska sin el riesgo de ser deportado, ir al cine por la tarde...Las atrocidades de la guerra me han empapado hasta tal punto que no me afectan las peores noticias. Simplemente, ya no creo que alguna vez pueda salir de casa sin llevar la estrella amarilla. Ni tampoco que vaya a terminar esta guerra. ¿ Cómo podría ocurrir? Lo más probable es que me volviera loca de pura alegría si llega a suceder alguna vez. Pero ahora he de pensar en el futuro próximo, y ése es el gueto. ¡Ay Dios mío¡ ¿qué será de nosotros? Bueno, Rutka, has debido volverte completamente loca: ¡Clamas a Dios como si existiera¡ La escasa fe que pudiera tener en el pasado se ha reducido a cenizas. Si Dios existiera no permitiría que seres humanos fuesen arrojados vivos a hornos crematorios ni que aplastaran las cabezas de niños pequeños a golpes de culata o que los metieran en sacos para que muerieran gaseados. Al final, esto se parece a un cuento de abuela: quienes no lo hayan visto no lo van a creer, pero no es ningún cuento, es la verdad. Basta recordar a ese viejecito a quien pegaron hasta dejarlo inconsciente por haber cruzado mal la calle. Parece absurdo, pero todo esto no es nada mientras nos libremos de Auschwitz...y la tarjeta verde...del final...¿ Cuándo llegará?

 

 

...Lo más extraño de todo es que ninguna de nosotras lloraba nada, NADA EN ABSOLUTO. No derramamos ni una sola lágrima. Entonces vi tantas desgracias que sería inútil intentar describirlo con palabras. Los niños pequeños yacían sobre la hierba mojada mientras la tormenta arreciaba en lo alto. Los policías golpeaban a la gente con saña y les desparaban. Permanecí allí sentada hasta la una de la madrugada. Luego salí corriendo con el corazón desbocado y me escabullí saltando por la ventana de un edificio anexo,. A mi alrededor reinaba una oscuridad absoluta, como en una cabaña cerrada; sólo de vez en cuando el cielo se iluminaba con un relámpago, anunciando el trueno. Un trayecto en el que solía invertir media hora lo hice entonces en diez minutos. Todos estaban en casa, salvo la abuela, a quién papá había escondido para traerla a casa al día siguiente. Y eso fue todo. Ah, olvidaba lo más importante. Vi, con mis propios ojos, cómo un soldado arrancaba a un bebé de las manos de la madre y le abría la cabeza a golpes contra un poste de electricidad. Los sesos de la criatura salpicaron la madera. La madre enloqueció. Ahora lo escribo como si no hubiera pasado nada, como si yo misma formara parte de un ejército entrenado para la crueldad; soy joven, tengo catorce años, todavía he visto poco en la vida; sin embargo ya me he vuelto tan indiferente.

Ahora, lo único que siento es un miedo terrible. Cuando veo a alguien con uniforme, pienso apenada en las masas que esperan la muerte. Je, je, es fácil enloquecer si te pones a recordar todo lo ocurrido.


Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 13 de junio de 2008 | 16:36
este libro tiene muxos momentos fuertes es un libro k todo el mundo deberia leer....te abre el camino hacia la vida
Publicado por Invitado
Viernes, 29 de mayo de 2009 | 4:51
es un diario los diarios no se leen
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 14 de diciembre de 2011 | 14:19

estais flipaos los dos