Jueves, 20 de marzo de 2008
Publicado por Salazara72 @ 20:25
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La Española Cuando Besa II. Luis Otero.

 

 

Encuéntranse en la sala de cine muchas parejas de novios, separadas por un delgado brazo de madera sobre el que brazos de carne buscan apoyo. El demonio, llamado en las Escrituras “espíritu de inmundicia”, se enrosca, como en tiempos se enroscó al tronco de un manzano, al brazo de la butaca donde descansan dos brazos de carne; el del novio o amigo y el de la novia o amiga, y tienta. Ya tenemos los tres elementos de que se compone el sabio refrán: novio, novia, y diablo: “el hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla”, Sobreviene el incendio...Nadie advierte el estrago. Ilumínase el interior anunciando el descanso. Se disfraza con risas lo que arrancó lágrimas a los ángeles de la guarda. Vuelve la oscuridad; se reanuda la proyección. El fuego y la estopa esperan nuevamente el soplo del demonio. Éste lo hace ya a distancia; ¿ qué necesidad tiene ya de aproximarse? Pronto se hace ascua lo que fue carbón. Perfílase en el telón la palabra FIN..., fin de la película y fin de los zarpazos de la fiera...Los rugidos no se oyen, pero aquélla sigue bramando insatisfecha. Se le ha recrudecido el hambre. Salen; el aire de la calle refresca sus sienes encendidas por el calor de la atmósfera cerrada y el fuego de la pasión. Voltejean por el paseo ni avergonzados ni arrepentidos...¿ De estos noviazgos, qué bueno puede esperarse para el día de mañana? ( Juan Alonso Ortiz, El ídolo de la mujer.)

 

 

Para guardar la virginidad en las jóvenes, si su propia estimación lo exige, se han de cerrar por ellas mismas los caminos de acceso en que pudiera peligrar, siendo ella la primera interesada en el asunto y teniendo en sí misma el primer peligro de que el enemigo entre por sus alcázares y se haga dueño de la fortaleza. ( Antonio García Figar, dominico, Por una mujer mejor).

 

 

El vestido deshonesto es la ruina de la moral pública. Cubierta con él, la mujer se constituye en sacerdotisa del culto de la carne, y a su paso por la calle va encendiendo en los que la admiran la llama de la sensualidad, desatando las repugnantes pasiones que bullen en los más bajos fondos de lo humano, despertando pensamientos impuros, excitando deseos deshonestos y lanzando a muchos por la pendiente de la impureza, por lo que se precipitan rápidamente en el sucio abismo de la vida reptil. ( Enciso Viana, Canónigo, ¡Muchacha¡)

 

 

Peca mortalmente quien intima con su cónyuge pensando en otra persona fingiéndosela presente o deseando tener con ella cópula. No pecaría, sin embargo, quien pensando en otra mujer sin afecto malo, adorna a su propia mujer con la hermosura de la otra a fin de excitarse para el acto conyugal, aunque esto no deja de ser peligroso. Lo mismo vale de la esposa que finge durante el acto a otro varón, piensa en las cualidades o vigor de otro, excluyendo, como dije, todo afecto o deseo adulterino. ( Doctor Iglesias, Problemas Conyugales).

 

Encargamos y mandanos a nuestros sacerdotes que no admitan en el templo a mujeres indecentemente vestidas. En el cancel de las iglesias deben colocarse letreros que recuerden a estas desaprensivas personas los deberes más elementales de la modestia cristiana. Cuando alguna los conculque, ha de ser invitada con enérgica cortesía y con mansa firmeza a que abandone inmediatamente el templo. (Doctor Rafael García y García de Castro, obispo de Jaén en 1944.)

 

 


Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 22 de marzo de 2008 | 3:17
???me he quedado sin palabras leyendo esto!!!