Martes, 12 de febrero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 12:18
Comentarios (0)  | Enviar
VISI?N

?Acaso fue en un marco de ilusi?n,
en el profundo espejo del deseo,
o fue divina y simplemente en vida
que yo te vi velar mi sue?o la otra noche?
En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,
taciturno a mi lado apareciste
como un hongo gigante, muerto y vivo,
brotado en los rincones de la noche
h?medos de silencio,
y engrasados de sombra y soledad.
Te inclinabas a m? supremamente,
como a la copa de cristal de un lago
sobre el mantel de fuego del desierto;
te inclinabas a m?, como un enfermo
de la vida a los opios infalibles
y a las vendas de piedra de la Muerte;
Te inclinabas a m? como el creyente
a la oblea de cielo de la hostia...
-Gota de nieve con sabor de estrellas
que alimenta los lirios de la Carne,
chispa de dios que estrella los esp?ritus.-
Te inclinabas a m? como el gran sauce
de la Melancol?a
a las hondas lagunas del silencio;
te inclinabas a m? como la torre
de m?rmol del Orgullo,
minada por un monstruo de tristeza,
a la hermana solemne de su sombra...
Te inclinabas a m? como si fuera
mi cuerpo la inicial de tu destino
en la p?gina oscura de mi lecho;
te inclinabas a m? como al milagro
de una ventana abierta al m?s all?.

?Y te inclinabas m?s que todo eso!

Y era mi mirada una culebra
apuntada entre zarzas de pesta?as,
al cisne reverente de tu cuerpo.
Y era mi deseo una culebra
glisando entre los riscos de la sombra
a la estatua de lirios de tu cuerpo!
T? te inclinabas m?s y m?s... y tanto,
y tanto te inclinaste,
que mis flores er?ticas son dobles,
y mi estrella es m?s grande desde entonces.
Toda tu vida se imprimi? en mi vida...
Yo esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magn?fico; un abrazo
de cuatro brazos que la gloria viste
de fiebre y de milagro, ser? un vuelo!
Y pueden ser los hechizados brazos
cuatro ra?ces de una raza nueva:
Y esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magn?fico...
?Y cuando,
te abr? los ojos como un alma, y vi
que te hac?as atr?s y te envolv?as
en yo no s? qu? pliegue inmenso de la sombra!

Delmira Agustini.

Comentarios