Lunes, 28 de enero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 16:42
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Capitulo 2: Las verdades de la raz?n Fernando Sabater.
La pregunta previa a todas las preguntas, o sea lo primero que uno debe preguntarse, es de que forma uno adquiere nuevos conocimientos, es decir, ? C?mo conozco algo?
Los conocimientos que uno tiene provienen de la experiencia, ya que provienen de lo que uno estudio, o de lo que a uno le dijeron o ense?aron, o de algo que se aprendi? por experiencia propia ( Ej: El Fuego quema, se aprendi? porque alg?n tarado se quem? con fuego).
Estos conocimientos no son del todo fiables, ya que cuando estudie algo, pudo haber sido valido para la ?poca pero err?neo para el futuro ( Ej: La tierra es plana), o si me lo dijeron se pueden haber equivocado sin querer o adrede, y por ultimo si lo viv? puede ser que mis sentidos me enga?aran ( Ej: El palo en el agua que parece quebrado). Esto no quiere decir que no deba confiar en estos conocimientos, sino que debo analizarlos a fondo con la mente o preguntar a alguien que sepa, es decir, debo buscar argumentos para validarlos o, si son err?neos, descartarlos. A este proceso de an?lisis a fondo se lo denomina raz?n ( h?bitos deductivos, tanteos y cautelas en parte dictadas por la experiencia y basados en la l?gica). La raz?n es el medio que usamos para hallar la verdad.
La raz?n se puede compartir con otros ya que si una creencia m?a se apoya en argumentos racionales no ser? racional solo para m?. Esta e una caracter?stica de la raz?n: es universal. La verdad comparte esa caracter?stica de objetividad. Si una creencia m?a propia se apoya en argumentos racionales, no pueden ser racionales s?lo para m?. Nunca es exclusivamente mi raz?n (no es subjetiva).
El trabajo de la raz?n es buscar la verdad ( o lo mas parecido a la realidad) y determinar los diferente campos d esta. No se debe confundir los campos de la verdad o se estar?a cometiendo un error.
Los tipos de veracidad a los que se aspira var?an seg?n los campos de la verdad. Ortega y Gaset distingui? entre ideas y creencias.
Son ideas, nuestras condiciones intelectuales, mientras que creencias son aquellas certezas que damos por sentadas hasta el punto en el que no pensamos en ellas. ( EJ: al salir por una puerta veremos el frente de la casa y no el espacio interior).
El trabajo de la filosof?a es cuestionar las creencias y sustituirlas por ideas bien argumentadas. Sin embargo las creencias son necesarias para vivir todos los d?as. ( Sentido com?n).
Hay muchos que han planteados serias dudas sobre la verdad que se puede alcanzar.
Para el esc?ptico, todo supuesto conocimiento humano es cuando menos dudoso y a fin de cuentas nos descubre poco o nada de lo que pretendemos saber. El mundo es inestable por lo que no hay conocimiento verdaderamente seguro ni siquiera fiable cuando se lo examina a fondo. Se le reprocha al escepticismo ser contradictorio consigo mismo. Si es verdad que conocemos la verdad, al menos ya conocemos 1 verdad. Ni siquiera se puede descartar l raz?n sin utilizarla puesto que tiene que razonar para convencernos que razonar no sirve para nada.
El relativismo pone en cuesti?n que seamos alguna vez capaces de alcanzar la verdad por medio de razonamientos. Los relativistas opinan que mis condicionamientos subjetivos siempre se imponen a cualquier pretensi?n de objetividad universal (= hay tantas verdades como caracteres individuales). El problema yace en que el relativismo no es relativo puesto que hasta para desconfiar de los criterios universales de la raz?n y de verdad, necesitamos algo como 1 raz?n y 1 verdad que sirvan de criterio universal.
Otros creen que la raz?n lleva a errores y que el conocimiento se obtiene por revelaci?n o visi?n inmediata.
La cuesti?n es que el ?nico modo de alcanzar la verdad es a trav?s de la raz?n. Razonar no es algo que se aprende en soledad sino que se inventa al comunicarse y confrontarse con los semejantes: toda raz?n es fundamentalmente conversaci?n. S?lo se conversa entre iguales. La raz?n es 1 servicio p?blico universal. La raz?n tambi?n tiene relevantes consecuencias pol?ticas, ya que todo razonamiento es social. No basta con ser racional (aplicar argumentos racionales a cosas o hechos) sino que resulta imprescindible ser razonable (acoger en nuestros razonamientos otras subjetividades).
Si bien en 1 democracia todos tenemos derecho a intervenir en la gesti?n de la comunidad, debe haber alg?n medio de jerarquizar las ideas; ya que valen m?s aquellas que tienen mejores argumentos.
Como hombres, debemos desarrollar la capacidad de ser convencidos por las mejores razones, vengan de quien vengan.
Cap?tulo 3: Yo adentro, yo afuera
Por muy fant?stica que sea la hip?tesis de que la realidad que percibo no es tal como de hecho la percibo, es al menos posible de imaginarlo. ?Podemos entonces estar seguros de algo, si ni siquiera somos capaces de descartar la falsificaci?n universal.
Descartes es considerado como el fundador de la filosof?a moderna en busca de la certeza racional. Plante? la hip?tesis de que todo lo que consideramos real pudiera ser simplemente un sue?o y que los sucesos que parecen ocurrirnos, fueran s?lo incidentes del mismo. Plante? tambi?n que quiz?s somos v?ctimas de un genio maligno, una entidad poderosa como un demonio dedicada a enga?arnos constantemente, haci?ndonos sentir lo que no existe. En ambos casos tendr?amos que equivocarnos sin remedio y tomar lo falso por verdadero. Este fil?sofo pretende saber por s? mismo y comprobar por s? mismo lo que sabe. Por eso llam? met?dica a su forma de dudar: trataba de encontrar un m?todo para avanzar en el conocimiento fiable de la realidad. Puede que yo no tenga cuerpo ni la apariencia f?sica que creo tener... pero al menos se con certeza que existo. Para poder so?ar y dudar debo existir. Tambi?n para que me enga?en necesito ser. La proposici?n yo soy, yo existo es necesariamente verdadera => pienso, luego existo.
?Qu? es ese yo? Para Descartes se trata de una res cogitans, una cosa que piensa. El yo es un asunto mental; para Descartes una sustancia estable y personal.
David Hume dice: ?cuando penetro en lo que llamo yo mismo siempre tropiezo con una u otra percepci?n particular?.
Pero puede que la palabra yo no sea el nombre de una cosa, sino una especie de localizador verbal como los t?rminos aqu? y ahora. Al plantear como irrefutable la existencia del Yo, Descartes estaba pensando en su alma.
Tengo conciencia y tambi?n autoconciencia (la capacidad de objetivar aquello de lo yo soy conciente y situarlo en una serie con cuya continuidad me veo especialmente comprometido).
Mi Yo no s?lo est? formado por ese dominio interno o mental. Esa dimensi?n interior tambi?n viene acompa?ada por una exteriorizaci?n de yo en el mundo de lo percibido: mi cuerpo. Del mismo modo que considero m?a mi conciencia, tambi?n tengo a mi cuerpo por m?o, aunque sufra transformaciones. No podr?amos explicar que cuando menciono el cuerpo me refiero a aquello que siempre va conmigo. Mi cuerpo es la parte del mundo que mis pensamientos pueden cambiar. Mi convicci?n profunda es que yo empiezo y acabo en mi cuerpo. Pero ?tengo o soy un cuerpo? Descartes (quien supon?a que el alma es un esp?ritu) responder?a tengo un cuerpo. Seg?n cierta visi?n popular estamos dentro de nuestro cuerpo. Estamos en nuestra cabeza. Quienes creen tener un cuerpo y estar dentro de ?l se refieren a un ?dentro? que no es interior sino que est? en todas partes del cuerpo y en ninguna, de la que s?lo el cerebro podr?a aspirar a ser la sede privilegiada.
En cambio a quienes creen que somos nuestro cuerpo [reduccionismo: lo primero es un modo en que est? lo segundo].
Hay dos formas de leer mi vida y lo que soy:
? Lado de afuera: se me puede juzgar por mi funcionamiento
? Lado de adentro: resulto ser un experimento del que s?lo yo mismo en mi interioridad puedo opinar.
Mi funcionamiento influye decisivamente en mi experimento y viceversa.
?Existe alg?n otro yo aparte del m?o? No es f?cil contestar. Al que llega a la conclusi?n de que en el mundo no hay m?s yo que el suyo, se le llama un solipsista. Argumento anti-solipsista (Wittgenstein) no puede haber un lenguaje privado: todo idioma humano necesita ser compartido por otros y tiene como objeto compartir el mundo de los significados con ellos. En mi interior encuentro un lenguaje que yo no he inventado; que como todos los lenguajes tiene que ser p?blico, es decir que comparto con otros seres capaces como yo.
SOY UN YO POR QUE PUEDO LLAMARME AS? FRENTE A UN TU EN UNA LENGUA QUE PERMITE DESPU?S AL TU HABLAR DESDE EL LUGAR DEL YO.
Cap?tulo 4: El animal simb?lico
Soy un ser parlante, un ser que habla; alguien que posee un lenguaje y que por tanto debe tener semejantes. El lenguaje est? abierto a la comprensi?n de seres inteligentes. El lenguaje es el certificado de pertenencia de mi especie, el verdadero c?digo gen?tico de la humanidad.
Lo m?s asombroso del hombre es que es h?bil y se ense?? a s? mismo el lenguaje y el alado pensamiento. Nada de lo porvenir le encuentra falto de recursos puesto que posee la capacidad t?cnica de controlar las fuerzas naturales poni?ndolas a su servicio. S?lo de la muerte no tendr? escapatoria. Quiz?s lo verdaderamente m?s humano sea el propio asombro del coro sofocl?teo ante lo humano, esa mezcla de admiraci?n, orgullo, responsabilidad y hasta temor de las haza?as y fechor?as humanas.
Pero seg?n Giovanni Pico, la dignidad de nuestra condici?n nos viene de que somos algo menos que los dem?s seres. A las dem?s cosas no le queda m?s remedio que ser lo que Dios ha hecho y ha querido que sean. Todos los seres est?n as? prefijados de antemano menos el hombre. Lo asombroso del hombre es que se mantiene abierto e indeterminado y debe responder sin excentricidades a lo que marca su naturaleza. El hombre es tambi?n un poco Dios. Puede hacer mal uso de esa discrecionalidad pero tambi?n puede alzarse hasta la mism?sima inmortalidad.
Siempre se ha intentado definir lo humano por contraposici?n con lo animal y con divino. El hombre expresa siempre el latente temor a que se lo confunda con las dem?s bestias. Pero Darwin con su evoluci?n humana a partir de otras formas de vida animal, demuestra nuestro parentesco con ellos. Tradicionalmente, se ha hablado del ser humano como un animal racional. A los animales la inteligencia les sirve para procurarse lo que necesita y parece estar exclusivamente al servicio de sus instintos. En cambio a los humanos nos sirve para descubrirnos necesidades nuevas. El hombre es un animal insatisfecho. Los humanos utilizamos la inteligencia tanto para satisfacer nuestros instintos como para interpretar las necesidades instintivas de nuevas formas. La conducta animal es predeterminada; y el comportamiento humano es indeterminado y libre. Fil?sofos distinguen entre el medio propio en que habitan los animales y el mundo en que vivimos los humanos. En el medio animal no hay nada neutral. En el mundo humano cabe cualquier cosa, incluso lo que nada tiene que ver con nosotros, o lo que perdimos o lo que a?n no hemos conseguido. No podemos hacernos la idea de lo que es ser un murci?lago o un lingueir?n, simplemente por que no lo somos.
El lenguaje humano es m?s profundamente distinto de los llamados lenguajes animales. Estos ?ltimos se refieren a la finalidades biol?gicas de la especie mientras que los significados del lenguaje humano son abstracciones. Los lenguajes animales (tan radicalmente distintos del nuestro que parece abusivo denominarlos lenguajes) mandan se?ales ?tiles para la supervivencia del grupo. Lo caracter?stico del lenguaje humano es que sirve para decir lo que queremos decir. Pese a la variedad de idiomas que no todos manejamos, lo importante es lo que quiso decir la persona (su voluntad).
Los ni?os aprenden a hablar por que se les despierta esa intenci?n. El ser humano tiene el prop?sito de comunicarse ante de disponer de los medios. Lo caracter?stico del lenguaje humano es objetivar un mundo comunicable de realidades determinadas en el que otros participan conjuntamente con nosotros. Cada idioma abre un mundo diferente.
El hombre es un animal simb?lico. Un s?mbolo es un signo convencional acordados por miembros de la sociedad humana para referirse o comunicar algo. Las palabras y n?meros son s?mbolos. Cualquier cosa natural o artificial puede ser un s?mbolo si nosotros queremos que lo sea. Los s?mbolos se refieren s?lo indirectamente a la realidad f?sica y sin embargo apuntan directamente a una realidad mental, pensada, imaginada, hecha de significados y de sentidos.
Cap?tulo 5: El Universo y sus alrededores
Los humanos necesitamos un mundo en que vivir y no solo la realidad porque en cierto modo ese mundo nos pertenece, la especie humana le pertenece y ha brotado de ?l como cualquier otro de sus componentes. Esta idea de mundo tiene varios niveles desde el mas pr?ximo y aparentemente trivial hasta el mas abrumador y c?smico. El primero seria ?mi mundo? refri?ndose a la familia, el grupo de amigos, y luego va ascendiendo por el ambiente social y cultural, es decir, los que son como yo, aunque no los conozca. Mas all?, esta el pa?s (la comunidad nacional a la que pertenezco) y m?s all? aun esta la escala planetaria, (mi planeta) en donde yo y mis semejantes humanos vivimos. Si seguimos subiendo, seria el sistema solar, luego la galaxia y finalmente el universo. Antes, las explicaciones a cerca del universo proven?an de los mitos: los astros eran dioses, y las cosas dentro de ?l proven?an de seres fabulosos. Pero en muchos casos ?stos representaban ideas, y por tal motivo, muchos fil?sofos las tomaron y cambiaron a los mitos por una forma de narraci?n mental de la naturaleza, las cuales fueron menos antropom?rficas y acudieron a elementos impersonales para explicar la realidad. Estas explicaciones filos?ficas tienen varias ventajas respecto de las m?ticas:
? No son meras repeticiones de una tradici?n sino que proponen un punto de vista personal sobre lo existente.
? Acuden por lo com?n a elementos materiales no antropom?rficos o a formas intelectuales despersonalizadas.
? Son m?s objetivos o realistas
? Siempre hacen una distinci?n fundamental entre las apariencias brindadas por los sentidos y la realidad que ?stas sustentan, la cual solo puede ser descubierta utilizando la raz?n.
? Los mitos no admiten ser argumentados por quienes los asumen, en cambio, las explicaciones filos?ficas pueden ser apoyadas con argumentos razonables.
A continuaci?n se desarrollan las tres grandes preguntas que se hacen los fil?sofos acerca del Universo
? ?Qu? es el universo? Existen dos definiciones para este termino:
? ?Heavy?: totalidad n?tidamente perfilada y distinta al agregado de sus diferentes partes, acerca de la cual cabe plantearse interrogantes espec?ficos. El problema con el que se encontraron los fil?sofos aqu? tuvo que ver con la idea de un objeto infinito... entonces salen las interrogantes de que si existe un objeto infinito... y en caso de existir, ?c?mo sabemos que es uno? El error esta en tratar de formularse sobre lo inmenso las mismas preguntas que tienen sentido a una escala mas reducida.
? ?Light?: Nombre que le damos al conjunto o colecci?n indeterminada de todo lo existente.
En filosof?a el materialismo es una perspectiva caracterizada b?sicamente por dos principios complementarios: primero, no existe un Universo sino una infinita pluralidad de mundos, objetos o cosas que nunca se pueden concebir o considerar bajo el concepto de unidad; segundo, todos los objetos o cosas que percibimos est?n compuestas de partes y antes o despu?s se descompondr?n en partes. La m?nima unidad en que se pueden descomponer las partes se llama ??tomo?, pero no tiene nada que ver con los ?tomos de la qu?mica.
? ?Tiene el universo alg?n orden o designio? Teniendo en cuenta el significado etimol?gico de la palabra, podr?a decirse que el cosmos es algo bien organizado. Pero para contestar esta pregunta hay que analizar primero el significado (o lo que significa para cada uno de nosotros) el termino ?orden?. Es decir, el orden puede significar algo muy diferente para dos personas y es por eso entonces que no se puede universalizar este concepto. Llamamos ?orden del mundo? a nuestra forma de disponer de ?l. Pero vale aclarar que existen regularidades observables en los procesos del Universo y los cient?ficos pueden hacer previsiones sobre ellos que se cumplen de modo satisfactorio, sea cuales fueren los intereses o caprichos de los observadores.
El principio antr?pico intenta explicar la relaci?n que debe existir entre el universo y sus propiedades de modo tal que puedan existir observadores (o sea nosotros). Dice que de alg?n modo, al menos la porci?n que conocemos, debe tener ciertas caracter?sticas para que se pueda desarrollar en ella la aparici?n de los observadores. El principio antr?pico admite dos formulaciones:
? La primera se debe a Robert Dick y m?s tarde ser?a suscrita por Stephen Hawking: ?Puesto que hay observadores en el universo, ?ste debe poseer propiedades que permitan la existencia de tales observadores.? Si fu?semos incompatibles con la comprensi?n del universo, no lo sabr?amos porque no existir?amos.
? La segunda es de Brandon Carter y est? planteada de un modo mucho mas comprometedora pero sugestiva: ?El universo debe estar constituido de tal forma en sus leyes y en su organizaci?n que no pod?a dejar de producir alguna vez un observador.? Esta intenta implicar que somos la finalidad del Universo y por tal motivo se la toma como una postura muy poco modesta.
? ?Cu?l es el origen del universo? Nosotros siempre asociamos la idea de la existencia de algo como una consecuencia de otra cosa. (Ej: el ?rbol viene de la semilla que plante). Pero, si todo tiene una causa, ?no deber?a haber una causa de Todo? Decimos que la causa de algo tiene que ser distinta y anterior a ese algo. Pero si decimos que el Universo es todo lo que existe en la realidad, la causa debe formar parte de la realidad, pero al formar parte de la realidad estar?a contemplada por el universo. Entonces como puede ser que algo que no forma parte de la realidad sea la causa de la realidad, ya que si no forma parte de la realidad no puede actuar. Resulta inexplicable que haya ?nada?, ya que no se puede imaginar una situaci?n espacio-temporal para la cual no haya nada. La respuesta m?s popular a la pregunta del origen del universo tiene que ver con la idea de un Dios creador. Nos apoyamos en ese pilar para escapar de una pregunta de cuya respuesta sabemos ?nada?. Cuando respondemos entonces que el universo lo ha hecho Dios, nos preguntaremos entonces de donde sali? Dios, y para esa pregunta diremos que Dios es eterno e infinito y que se creo a si mismo, pero estamos en la misma situaci?n que la causa del universo, por lo que no resolvemos nada. Se puede plantear la met?fora de que el universo es como un reloj que necesita de un relojero (Dios). Tambi?n existen teor?as de la creaci?n del universo a partir del Big Bang, pero volvemos nuevamente al problema de la causa del Big Bang, es decir por que se produjo tal explosi?n en ese momento y no antes o despu?s, etc...
Cap?tulo 6: La libertad en acci?n
El hombre habita en el mundo; lo que significa que act?a en el mundo aparte de estar contenidos en ?l y formar parte del mismo. Que actuemos significa que no s?lo respondemos al mundo que habitamos sino que lo vamos inventando y transformando de una manera no prevista por ninguna pauta gen?tica.
Hay una diferencia entre lo que meramente me pasa, lo que hago sin darme cuenta y sin querer, lo que hago sin darme cuenta pero seg?n una rutina adquirida voluntariamente y lo que hago d?ndome cuenta y queriendo. Parece que la palabra acci?n es un t?rmino que solo va con la ?ltima posibilidad, puesto que ?sta es un acto voluntario. No hay actos involuntarios; pero lo que s? puede ocurrir es que tomen lugar actos voluntarios en contra de la voluntad de las personas.
Decir hacer algo y hacerlo es diferente; porque depende de m? que lo haga o no. No s? c?mo muevo el brazo cuando quiero, ni si hay diferencia entre querer moverlo y moverlo efectivamente, pero s?, en cambio que si no hubiera querido moverlo, no se habr?a movido. Es acci?n m?a todo lo que no ocurrir?a si yo no quisiera que ocurriese. A esa posibilidad es a la que llamamos libertad. Si no lo hago libremente, no se puede decir que act?o. La acci?n es libre porque su causa es un sujeto capaz de querer, elegir y poner en pr?ctica proyectos, es decir, realizar intenciones.
La doctrina determinista establece que si yo supiese c?mo est?n dispuestas todas las piezas del mundo ahora y conociera exhaustivamente todas las leyes f?sicas, podr?a describir sin error cuanto va a ocurrir en el mundo en cualquier momento. La f?sica contempor?nea no es determinista del mismo modo en que lo era la f?sica cl?sica. Pero la cuesti?n de la libertad no se plantea en el terreno de la causalidad f?sica, sino en el de la acci?n humana en cuanto tal; que debe tambi?n ser considerada desde dentro haciendo intervenir variables como la voluntad, intenci?n, motivos, etc.
El t?rmino libertad suele recibir 3 usos distintos:
? Disponibilidad para actuar de acuerdo con los propios deseos o proyectos. Alude a cuando carecemos de impedimentos para obrar tal como queremos. Implica una cierta probabilidad de lograrlo. Ante lo imposible nadie es realmente libre.
? La libertad de querer lo que quiero. La espontaneidad de mi querer es libre aunque las circunstancias hagan que la posibilidad de ponerlo en pr?ctica sean nulas.
? Libertad de querer lo que no queremos y de no querer lo que de hecho queremos. No s?lo tenemos intenciones sino que tambi?n quisi?ramos tener intenciones que de hecho no queremos. No es id?ntico lo que yo quiero hacer ahora y lo que yo quiero ser. Puedo elegir lo que quiero ser a partir de mi voluntad pero no es posible elegir mi voluntad misma.
Para Sartre, el hombre no es nada sino la disposici?n permanente a elegir y revocar lo que quiere llegar a ser.
La noci?n de libertad tiene una amplia gama de aplicaciones te?ricas y uno puede aceptarla en uno de sus sentidos y rechazarla en otros. La libertad es imprescindible para establecer responsabilidades, porque sin responsabilidad no se puede articular la convivencia en ning?n tipo de sociedad. Ser libre no es s?lo un motivo de orgullo sino que tambi?n supone aceptar nuestra responsabilidad por lo que hacemos y las consecuencias de ello. Esto significa admitir que he sido yo cuando se busca un culpable. Seg?n S?focles, lo que nos hace responsables no es lo que proyectamos hacer ni lo que hacemos, sino la reflexi?n sobre lo que hemos hecho.
Tanto S?focles como Shakespeare suele hablar de una responsabilidad culpable. El lazo entre libertad y responsabilidad se hace m?s evidente cuando la primera nos apetece y la segunda nos angustia. En cambio, el Bhagavad Gita sostiene que debemos resignarnos a la acci?n como parte del orden de la naturaleza pero entreg?ndonos a ella con pleno desinter?s. As? el peso de la responsabilidad de la acci?n se alivia con el chocante razonamiento de que hay que cometer lo evitable como si fuese inevitable.
El hombre parece ser el ?nico animal que puede estar descontento de s? mismo: el arrepentimiento es una de las posibilidades siempre abiertas a la autoconciencia del agente libre. Para saber si esto es antinatural, debemos establecer cu?l es la naturaleza humana.
Cap?tulo 7: Artificiales por naturaleza
El hombre puede ser considerado un animal simb?lico. Ya que los s?mbolos son convencionales, decimos que el hombre es un animal convencional, un ser vivo capaz de establecer, aprender y practicar acuerdos de significados con sus semejantes.
Los t?rminos ?natural? y ?naturaleza? son diferentes entre s? a su vez aceptan varios significados diferentes. Los principales usos del termino naturaleza son:
? Cada una de las cosas que existen en el universo tienen su propia naturaleza. La naturaleza de algo es su forma de ser, de llegar a ser y de operar en conjunto del resto de lo existente. De modo que la Naturaleza con may?scula ser? el conjunto de los poderes o propiedades de todas las cosas, tanto de las que hay como de las que podr?a llegar a haber. En este sentido, los objetos creados por el hombre son tambi?n naturales, tan naturales como cualquier planta silvestre o animal que habita en este mundo natural.
? Seg?n este otro sentido de la palabra es natural lo que aparece en el mundo sin intervenci?n de la mano humana. Entonces tenemos seres naturales y objetos artificiales. Pero se plantea aqu? una controversia: si un producto que se halla libremente en la naturaleza, es creado aparte en un laboratorio, ?este producto pasara a ser natural o artificial? Esto no ocurre s?lo con un producto sino con los otros seres vivos (?cruzas artificiales? realizadas por humanos) Entonces, qu? son...?naturales o artificiales? Y hasta llegar?amos al propio hombre, que no podr?a ser engendrado en ciertos casos sin la ayuda de otros hombres. ?Podr?a decirse que somos artificiales por naturaleza?
En el caso del hombre lo natural se contrapone a lo cultural, ya que lo natural ser?a lo innato, lo biol?gicamente determinado, y lo cultural lo que aprendemos de los dem?s una vez nacido. Pero pasa que en los humanos (y solo en general) cada rasgo natural esta siempre contaminado por la cultura y viceversa. Ejemplo: comer es natural, pero nosotros elegimos la comida por el antojo. Por esto decimos que lo natural se halla impregnado por lo cultural. Y entonces los t?rminos ?natural? o ?naturaleza humana? encierran aspectos fuertemente culturales.
La costumbre es una segunda naturaleza, ya que es natural lo m?s antiguo, lo habitual, lo de siempre. Y por eso se consideran antinatural en determinados momentos ciertas formas de actuar que podr?an ser perfectamente naturales en otras circunstancias. Ej.: ser?a natural, si form?ramos parte de un determinado tipo de civilizaci?n india, echarse un eructo al terminar de comer; pero ser?a ?antinatural? hacer lo mismo en nuestra civilizaci?n, no?
Tambi?n suele llamarse natural el comportamiento impulsivo. Ya que 1 persona deja de actuar naturalmente cuando cambia de actitud por influencia de alguna causa exterior, es m?s natural el arrebato instintivo que el c?lculo racional.
Algo que nunca llegaremos a encontrar en la naturaleza son los valores, es decir el Bien y el Mal en sus manifestaciones mas indiscutibles. En todo caso podemos encontrar cosas naturalmente buenas y malas, seg?n la forma de ser de cada uno de los elementos que existan. Lo naturalmente bueno es lo que le permite a otra cosa seguir siendo lo que es. Lo malo es aquello que le pone obst?culos o lo destruye. Para la naturaleza no hay tales cosas buenas y malas porque no tiene la capacidad de valorar. En cambio en hombre s?, y entonces debemos preguntarnos acerca de los criterios que utilizaremos para dicha valoraci?n. A juicio del querid?simo autor del libro son 3:
? Intr?nseco (intimo): todo lo natural es puramente natural, nada tiene propiamente m?s valor que otra cosa, o sea que nada tiene valor propio; si hay algo de sobrenatural (algo as? como un cari?o que le demos o un valor extra aportado por nosotros) en lo natural, el valor le vendr? de ese a?adido divino y no de si mismo.
? Utilitario: por la utilidad que brinda
? Est?tico: por su belleza.
Podr?amos decir que lo artificial es algo mejor que lo natural, ya que nos protege de la naturaleza, por ejemplo, las vacunas que nos protegen de los virus.
A pesar de que no tenemos obligaciones para con la naturaleza, mucha gente piensa que no debemos destruirla y que por el contrario debemos ayudar a conservarla (en cuanto a biodiversidad, paisajes, etc..), ya que atentar contra ella es en definitiva atentar contra nosotros mismos, desde el momento que formamos parte de ella.
La relaci?n caracter?stica del hombre con el acontecer natural ha estado siempre basada en la t?cnica. Junto al lenguaje simb?lico, la t?cnica es la capacidad activa m?s distintiva de nuestra especie. No solamente es el manejo de instrumentos para realizar ciertas operaciones vitales, sino tambi?n, crear instrumentos por medio de los cuales puedan hacerse otros instrumentos. Por extensi?n se llama t?cnica a todos los procedimientos necesarios para hacer algo bien. En este sentido la t?cnica nunca nombra un comportamiento ocasional (por m?s genial que sea), sino que implica un conjunto de modos y reglas que se transmiten, que pueden ser aprendidos y reproducidos: una cierta tradici?n eficaz. La t?cnica hizo posible que hoy en d?a, el hombre pueda alcanzar su af?n de dominio constructivo o destructivo. Oswald Spengler opina de modo pesimista sobre lo que a la t?cnica le concierne. Seg?n ?l, la t?cnica nace como t?ctica vital del feroz depredador que hay dentro de cada ser humano, y que con cada nueva ?t?cnica? que aplicamos, queremos aplicar muchas nuevas m?s (circulo vicioso de la ambici?n). Otro pensador fue Mart?n Heidegger, quien opina que llegar? un momento en que la sociedad humana se volver? satisfecha de conseguir lo que desea y entonces se preguntar? ?para que?, ?hacia donde? y ?despu?s que? respecto a los fines de la futura tecnolog?a con la que se espere innovar.
Las m?quinas no son inhumanas. Por el contrario, son m?s humanas que nosotros mismos, ya que ellas son dise?adas y construidas por los humanos, mientras que nosotros provenimos de un plan biol?gico, del azar de los genes de una cadena de ADN.
La gran obra de arte humana es la mism?sima sociedad humana, ya que la formamos nosotros mismos y sin ella nada podr?a fabricarse. Es un artefacto que formamos todos juntos viviendo en com?n y respetando (a veces s? y a veces no) ciertas normativas.
Cap?tulo 8: Vivir juntos
Nadie llega a convertirse en humano si est? s?lo: os hacemos humanos los unos a los otros. Empezamos a humanizarnos antes de la palabra, ya con la mirada de los semejantes. No ser?amos lo que somos sin los otros pero nos cuesta ser con los otros. Esto significa que es inevitable que nos resulte dolorosa la convivencia con los otros. Los humanos nos enfrentamos en la sociedad porque no somos lo suficientemente razonables. De todos modos, ser?a peor el infierno de ser ignorado por los otros que vivir entre ellos. Podemos afirmar vivimos incomunicados si por comunicaci?n entendemos que los dem?s nos interpreten espont?neamente de modo tan exhaustivo como nosotros mismos creemos expresarnos. Por justificadas que est?n la protestas contra las formas efectivas de la sociedad actual, estamos humanamente configurado para y por nuestros semejantes. Es nuestro destino de seres simb?licos. Para conocernos a nosotros mismos necesitamos primero ser reconocidos por nuestros semejantes. Tenemos una tendencia innata a hacernos conocer.
Los grandes enfrentamientos colectivos no los suelen protagonizar individuos personalmente violentos sino grupos formados por gente disciplinada y obediente a la que se ha convencido de que su inter?s com?n depende de que luchen contra ciertos adversarios extra?os y los destruyan. No son violentos por razones antisociales sino por exceso de sociabilidad: tienen un af?n de conservar su identidad a toda costa.
Hegel explica el paso de nuestra animalidad natural a nuestra humanidad hist?rica y cultural a trav?s del mito . Partamos de que por el mundo vaga un ser dotado de conciencia. Tiene apetitos que busca satisfacer inmediatamente. No hay mundo como algo independiente y separado de la conciencia, por lo que tampoco hay realmente conciencia como una voluntad aut?noma para s? misma. Pero ahora supongamos que la conciencia se transforma en autoconciencia y comienza a valorar la propia independencia de sus deseos respecto al mundo circundante, el mundo se transforma en algo ajeno. La autoconciencia ya no se conforma con la supervivencia biol?gica; quiere su voluntad aut?noma distinta del mundo que se le opone. Ant4es o despu?s, la autoconciencia habr? de enfrentarse a otra autoconciencia en apariencia semejante. Entonces tiene lugar la lucha a muerte por el reconocimiento entre ambas. Puesto que ambas son concientes de su mortalidad, deber?n probar hasta que punto se hallan por encima del mero instinto de supervivencia. El combate ser? ganado por el que sea m?s capaz de sobreponerse al terror a morir. La autoconciencia vencida queda sometida a las ?rdenes del vencedor. Por medio del trabajo el mundo deja de ser s?lo un obst?culo y se convierte en material para realizar transformaciones. A la larga el amo recae en la animalidad y ya no le queda otro entretenimiento humano que identificarse con la muerte. Cada una de las dos autoconciencias representa una mitad de la voluntad aut?noma del hombre: la afirmaci?n de su independencia como valor superior a la mera supervivencia biol?gica y el empe?o t?cnico de llegar a vivir m?s y mejor.
De Plat?n en adelante los fil?sofos han tratado siempre la pol?tica como un conflicto indeseable que hay que corregir, no como una expresi?n de libertad creadora que debe ser protegida y encauzada. Pol?tica = colisi?n de intereses. Sin embargo, la democracia implica que siempre habr? pol?tica. La democracia se asemeja a la filosof?a puesto que el proyecto de la democracia en el plano sociopol?tico es lo mismo que el de la filosof?a en el plano intelectual (pensar por s? mismos, sin dogmas establecidos y aceptando las pol?micas).
Utop?a es un lugar que no est? en ninguna parte. Los fil?sofos suelen ser aficionados a ellas porque son la propuesta de una alternativa global a las sociedades realmente existentes; y en la mayor?a de los casos la propuesta de una armon?a social basada en la renuncia a la codicia y abusos del inter?s econ?mico privado. Pero las utop?as convierten los ideales humanos (libertad, igualdad, seguridad...). Las distop?as son utop?as francamente detestables (modelos a no seguir). Algunos utopistas y casi todos los pol?ticos totalitarios han reclamado un hombre nuevo como materia prima dispuesta para someterse a sus proyectos.
En las sociedades existentes no todos los ideales resultan plenamente compatibles. La marcha efectiva de las sociedades no puede ser comprendida sin aplicar tanto el criterio de contrato social como el que establece uqe somos el resultado de elecciones privadas que determinan lo mejor para todos.
La justicia es el respeto, espont?neamente experimentado y rec?procamente garantizado, de la dignidad humana. Los derechos humanos son algo as? como una declaraci?n m?s detallada de lo que implica esa dignidad que es justo que los hombres se reconozcan los unos a los otros. No hay derechos humanos colectivos. Las m?s caracter?sticas manifestaciones humanas s?lo pueden comprenderse en un contexto social. Ahora bien, queda establecido que cada cual debe sertratado socialmente de acuerdo con su conducta y no seg?n factores aleatorios (ej: raza). Pricipio moral m?s importante => hospitalidad entre nosotros.
Innegablemente puede afirmarse que la risa es un argumento a favor de la vida en com?n de los hombres. Nada es tan sociable ni une tanto como el sentido del humor. Hasta quien r?e solo en verdad r?e a la espera de las almas gemelas que puedan unirse a re?r con ?l.
Cap?tulo 9: El escalofr?o de la belleza
Los dos elementos que nos condicionan socialmente a los humanos son el placer y el dolor, los cuales nos ense?an a vivir y a sobrevivir. Como nadie disfruta ni sufre de la misma manera, el placer y el dolor nos dotan de una ?biograf?a irrepetible?, esta perfila la aut?ntica individualidad de cada individuo. El placer puede ser una sensaci?n f?sica agradable (por medio de los sentidos) o todo aquello que sentimos como aprobaci?n. Existen tambi?n placeres de la raz?n, estos nos causan placer al realizar una acci?n generosa, valiente, etc.; es decir que adem?s de los placeres antes mencionados lo ?bueno? nos causa placer.
La belleza es una satisfacci?n sensorial, pero tambi?n interviene la raz?n. La belleza es placentera aunque no sea ?til o ?buena?. Lo bueno, tambi?n es reconfortante, ya que hacer algo bueno, nos produce un sentimiento de placer.
Seg?n Kant, lo ?bueno?, al igual que lo reconfortante y lo ?til son placeres placenteros, que derivan de la belleza. La belleza buena o ?til es m?s placentera. El placer producido por la belleza es una ?placer desinteresado? ya que los hombres buscan satisfacer sus necesidades sino que tambi?n tienen inter?s de que las cosas sean bellas. Para Kant, la belleza ?adherente? es aquella que sabemos para que sirve, mientras que la belleza ?vaga? o ?libre? es aquella sin sentido ni concepto.
Santayana, sostiene que los valores est?ticos, nunca pueden ser separados del resto de los valores vitales humanos. Seg?n este autor, los bueno y los bello, est?n ?ntimamente ligados, ya que sostiene que lo que encontramos bueno, lo encontramos bello. Para Santayana, es posible valorar y desconfiar de la belleza producida por los artistas, y dice que los griegos desconfiaban de las grandes obras de arte.
Plat?n, sosten?a que los artistas de su ciudad ten?an que ser desterrados porque ?stos ten?an una gran capacidad de seducci?n y ?fuerza?. Esto de fuerza quiere decir que son capaces de producir placer y dolor, y si son capaces de producir placer quiere decir que son due?os parcialmente de la educaci?n ciudadana. Los artistas no le parecen a Plat?n candidatos id?neos a educadores. Y dentro de los artistas mas peligrosos, Plat?n incluir?a a los dramaturgos, porque no hay nada que produzca tanta seducci?n como las representaciones que estos hac?an. Cuando este autor habla de artistas buenos se refiere a los artistas populares porque son aquellos que despiertan emociones sanas y sus manifestaciones son colectivas, a diferencia de los buenos artistas en los que prima la subjetividad, lo personal.
Seg?n este autor, hay una gran diferencia entre el arte y la filosof?a. En el arte predomina ante todo la personalidad hechicera del artista, mientras que la filosof?a aspira a la realidad impersonal. Los artistas consiguen gracias a su capacidad seductora objetivar universalmente su mera subjetividad; mientras que la tarea del fil?sofo es apropiarse subjetivamente por medio del conocimiento de la universalidad objetiva.
Para Schiller, la belleza est?tica es imprescindible en la formaci?n tanto moral como intelectual del ciudadano. El juego y el arte se relacionan, porque seg?n este autor, los ni?os no hacen m?s que aprender para despu?s, al ser adultos poder jugar. Esto est? muy relacionado con una frase que dice: ?s?lo juega el hombre cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y s?lo es plenamente hombre cuando juega?. Llama ?creadores? a los artistas y no a los cient?ficos porque sostiene que el cient?fico o descubridor no cre? ni descubri? por si mismo nada, tarde o temprano alguien lo iba a hacer, en cambio la creaci?n de un artista es todo producto de su imaginaci?n.
No es obligaci?n del artista pintar algo ?bello?, sino que pueden representar la fealdad con sus obras, esto no es mal visto, ya que luego se define a la belleza como ?lo bello no gusta ni disgusta solo nos detiene?. No es feo o malo representar algo feo o malo ya que no es obligatorio representar lo bonito, es posible representar la fealdad y la maldad.
El arte moderno y contempor?neo parecen haber abandonado el concepto tradicional de belleza pero no, solo no la ofrecen f?cilmente ni de forma gratuita ni accesible. Stendhal dijo que ?la belleza es una promesa de felicidad? esto quiere decir que a trav?s de algo bello, el hombre descubre y aspira a lo que podr?a ser la plenitud.
La paradoja de la felicidad es: QUE A VECES PUEDE SER EXPERIMENTADA COMO BEATITUD Y EN OTRAS OCASIONES COMO ESCALOFRIO.
Cap?tulo 10: Perdidos en el tiempo
Nadie podr? dar cuenta de su vida o hablar de s? mismo sin referirse inmediatamente al tiempo. Por tanto se deber?a suponer que nada nos es tan conocido y familiar que el tiempo. Sin embargo, no sabemos bien qu? es el tiempo cuando nos lo preguntan; ya que el tiempo resulta dif?cil de pensar. Para pensar en algo hay que fijarse en ello y fijarlo; pero no hay modo de ver el tiempo quieto. Al no detenerse el tiempo, no puedo fijar un ahora en el presente. Lo que consigo es conmemorar es un ahora que ya no es o prevenir un ahora que a?n no es. Al presente lo vemos venir y lo vemos alejarse, pero nunca lo vemos estar. Consecuentemente, para fijar tanta movilidad deber? ponerla en conexi?n con otro movimiento. La noci?n de tiempo est? ligada a la del movimiento en toda su extensi?n.
Las formas de medir el tiempo tienen que ver con las diversas culturas y situaciones hist?ricas de las sociedades. A decir verdad, los humanos, conscientes del tiempo y de la dificultad para pensarlo, hemos ingeniado diversas formas de establecer su paso. Solemos absolutizar como naturales las formas de temporalidad que en realidad corresponden a nuestra cultura y ?poca. Cada sociedad establece medidas un?nimes del tiempo para todos su socios puesto que esto responde a la necesidad de acotar claramente el momento oportuno de realizar ciertas actividades sociales y el af?n de sincronizar tareas que debemos llevar a cabo en com?n con los dem?s.
En las sociedades t?cnicamente desarrolladas vivimos en un tiempo de precisi?n agobiante pero m?s privatizado que en otras colectividades. Son m?s bien las relaciones entre particulares las que se ven sometidas a horarios estrictos.
M?s a?n, existe otro tiempo m?s all? de las formas humanas de medirlo; esto significa que ciertos cambios naturales cumplen sus plazos sea cual fuere nuestra forma de orientarnos socialmente en lo temporal. De existir como un tiempo natural.
La vida siempre ocurre en el presente y fuera de este nada es del todo real; nada tiene efectos directos. El pasado y futuro tienen una realidad virtual. Pero a su vez vemos que el presente es tambi?n la zona temporal donde pasado y futuro son reales (donde pueden tener alg?n tipo de efectos). Deber?a decirse entonces que hay 3 tiempos: presente de cosas pasadas, presentes y futuras; los cuales son de car?cter fundamental para el sujeto activo.
La postura fatalista del destino niega el futuro al establecer que todos los acontecimientos a venir est?n determinados desde siempre; asfixiando nuestra libertad. Las formas de negaci?n del futuro se deben a una concepci?n espacial del tiempo. Es dif?cil tener im?genes que no sean espaciales cuando intentamos imaginar el tiempo.
Instantes temporales Lugares del espacio
En cada instante se hallan todos los cuerpos contempor?neos En cada lugar s?lo puede encontrarse 1 cuerpo
Cualquier subdivisi?n del tiempo abarca lo infinito. En cada punto s?lo cabe 1 cosa definida
No podr?amos viajar por el tiempo puesto que los lugares del tiempo no son adyacentes sino que tienen una sucesi?n interna que no puede ser invertida sin destruir lo propiamente temporal del tiempo.
Queremos suponer que el tiempo pasa pero en realidad siempre est? all?. Lo que transcurre y decrece incesante es nuestro tiempo. Nosotros nos medimos en el tiempo. El ser humano est? hecho de tiempo y esto significa estar abocados a la muerte. La temporalidad es la conciencia de el tr?nsito hacia el acabamiento, y eso nos angustia y empuja hacia la melancol?a. Lo que nos ata al tiempo y la mortalidad es el cuerpo, la ?nica parte sometida al desgaste. El fruto del miedo ha forjado en el hombre la idea de algo atemporal: el alma; la cual s? ser?a consciente del tiempo pero no desgastada por este. Pero aquello que no puede morir no est? vivo. El nacimiento y la muerte son ingredientes constantes de nuestra existencia temporal puesto que son aquello a lo que sin renunciar a nuestra libertad podemos llamar destino humano.

Comentarios
Publicado por alejandra garcia
Mi?rcoles, 13 de febrero de 2008 | 18:24
me gusta chevere
Publicado por Invitado
Lunes, 12 de mayo de 2008 | 16:17
muxas gracias por la sintesis del libro! esta muy bien!
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 16 de julio de 2008 | 23:07
felicitaciones, lo han hecho muy bien, henroabuena!!!! no entendi mucho lo de la trompa
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 16 de julio de 2008 | 23:25
felicitaciones, lo han hecho muy bien, henroabuena!!!! no entendi mucho lo de la trompa
Publicado por best. neg.
S?bado, 02 de mayo de 2009 | 16:12
yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. viva el real murcia
Publicado por Invitado
S?bado, 06 de junio de 2009 | 19:39
fatal =(
Publicado por Invitado
Martes, 22 de marzo de 2011 | 21:16

q pereza yo no se quienes son los desparchados q se ponen a escribir algo q no le sirbe ala vida q perez vemos desparchados todo bn nerds :)