Lunes, 28 de enero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 14:13
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Edmond Rostand
Cyrano de Bergerac (fragmento)

" (Es este momento una racha de aire hace caer algunas hojas.)
Cyrano.- !Las hojas!
Roxana.- (Levantando a cabeza y mirando hacia los ?rboles del fondo.) !Qu? hermoso su matiz amarillento! !Miradlas!... !C?mo caen!...
Cyrano.- !Qu? bien caen! Presienten que a morir van entre el cielo, y a la tierra al saltar desde la rama, con ser breve el trist?simo trayecto, quieren que su descenso o su ca?da tenga la gracia angelical de un vuelo.
Roxana.- ?Eres melanc?lico?
Cyrano.- No...
Roxana.- Pues entonces dejemos a las hojas y algo nuevo contadme. ?Mi gaceta?...
Cyrano.- Ah? va.
Roxana.- Explicaos.
Cyrano.- (Cada vez m?s p?lido, luchando contra el dolor.) S?bado, diecinueve; de un exceso de uvas de Cette, el Rey, con calenturas cay? postrado en su mullido lecho. Por eso su majestad fue condenado su mal a una sangr?a, y escarnamiento eficaz debi? ser, pues desde entonces no sufre alteraci?n el pulso regio. Domingo: en el gran baile de la reina quem?ronse, me han dicho, setecientos sesenta y tres hachones. Nuestras tropas con las de Don Juan de Austria combatieron. ?Qu? m?s?... Fueron ahorcados cuatro brujas, y madama de Ath?s purg? a su perro.
Roxana.- Se?or de Bergerac, ?quer?is callaros?
Cyrano.- Lunes... Nada: cambi? de caballero Ligdamira.
Roxana.- ?Jes?s!
Cyrano.- (Cuyo rostro va alter?ndose m?s y m?s.) Martes: la corte hizo un peque?o viaje de recreo. Mi?rcoles: la Montglat dio un no al de Fiesque. Jueves: llega Mancini poco menos que a reina augusta de la noble Francia. El viernes, la Montglat dio un s? completo; y el s?bado, por fin... (Cierra los ojos e inclina la cabeza. Pausa.)
Roxana.- (Extra?ando que Cyrano no contin?e, se vuelve, le mira y se levanta asustada.) ?Se ha desmayado? ?Cyrano! ?Qu? ten?is?
Cyrano.- (Abriendo los ojos; con voz vaga.) Nada, un ligero malestar.
Roxana.- ?Est?is malo?
Cyrano.- (Al ver a Roxana inclinada sobre ?l, asegurase con un movimiento brusco el sombrero en la cabeza y se echa atr?s en su sill?n.) No; la herida que recib? en Arr?s... y que a?n siento.
Roxana.- ?Pobre amigo!
Cyrano.- No es nada, lo repito. Pasar?... ?ya pas?! (Sonr?e con esfuerzo.)
Roxana.- (En pie, cerca de ?l.) Todos tenemos nuestra herida; la mia aqu?, aun abierta, (Poni?ndose una mano en el pecho.) debajo del papel y amarillento, con huellas de su sangre y de su llanto. (Empieza a anochecer.)
Cyrano.- !Su carta! Me ofrecisteis, hace tiempo, dejadmela leer.
Roxana.- Si, cualquier d?a.
Cyrano.- ?Quer?is hoy?
Roxana.- Si esto os place...
Cyrano.- Lo deseo.
Roxana.- (D?ndole el medall?n que pend?a de su cuello.) Tomad.
Cyrano.- (Tomando la carta.) ?La puedo abrir?
Roxana.- Si, amigo m?o. (Roxana recoge la labor y los enseres.)
Cyrano.- (Leyendo.) "Por t?, mi encanto, rebosa el coraz?n amor inmenso; y muero, y mis miradas codiciosas, fest?n supremo de mis ojos ebrios con tu beldad..."
Roxana.- ?Qu? bien le?is!
Cyrano.- (Continuando.) "...ya nunca al vuelo besar?n tu menor gesto. Todos hoy los refleja, enardecido, en trance tan cruel, mi pensamiento; y uno entre los dem?s: el que te es propio al acercar los primorosos dedos a la frente..."
Roxana.- ?Qu? bien le?is! (Va oscureci?ndose sensiblemente)
Cyrano.- "Y ans?o gritar, y grito: ?Adi?s!..."
Roxana.- ?Oh! Le?is... Cyrano. "Mi due?o..."... con una voz ...
Cyrano.- "... mi dicha, mi tesoro..."
Roxana.- ... ?que yo escuch? otra vez!
(Roxana se le acerca sin que ?l lo note, se coloca detr?s del sill?n, se inclina y mira la carta. La oscuridad aumenta.)
Cyrano.- "De mis recuerdos ni un punto se alej? tu bella imagen, porqu? soy, y ser? despu?s de muerto, quien te ama, quien por ti..."
Roxana.- (Poni?ndole una mano en el hombro.) ?C?mo es posible que a oscuras la le?is? Yo nada veo.
(Cyrano se estremece, se vuelve, ve a Roxana, hace un movimiento de espanto, baja la cabeza. Larga pausa. Luego, entre las sombras que ya los envuelve por completo, Roxana, con las manos juntas, dice lentamente, deteni?ndose en cada palabra.)
Roxana.- ?Infeliz! ?Y pasasteis catorce a?os como amigo viniendo a este convento para mi distracci?n!...
Cyrano.- ?Ah! Yo, Roxana...
Roxana.- ?Quien me amaba erais vos!
Cyrano.- ?No!
Roxana.- ?Conocerlo deb? cuando mi nombre profer?ais!
Cyrano.- ?No era yo! ?No era yo!
Roxana.- (Con vehemencia.) ?Vos! ?Oh! ?Comprendo cu?n generosa fue vuestra impostura! ?Las cartas!... ?Erais vos!
Cyrano.- ?No!
Roxana.- (Siempre con vehemencia.) Los conceptos apasionados...
Cyrano.- ?No!
Roxana.- La voz que puede aquella noche oir..., ?vos!, ?todo vuestro!
Cyrano.- ?Juro que no!
Roxana.- ?Vibraba all? vuestra alma!
Cyrano.- Yo no os amaba.
Roxana.- ?Si!
Cyrano.- ?Tened por cierto que era el otro!
Roxana.- ?Mentira! ?Vos, vos erais!
Cyrano.- ?Ah, no, no!
Roxana.- ?A qu? negarlo, si el acento os vende? ?Vacil?is!
Cyrano.- (Vencido, con pasi?n) ?No, no, amor m?o, yo no os am? jam?s!
Roxana.- ?Ah! ?Mis recuerdos!...?Un mundo hecho pavesas, que renace!... ?Por qu?, por qu? ocultasteis tanto tiempo, Cyrano, vuestro amor, si estaba escrito por vos ese billete, si era vuestro ese llanto?...
Cyrano.- (D?ndole la carta.) Esa sangre era la suya.
(...)
Mi elegancia va por dentro y no me acicalo como un ganapan cualquiera! Aunque parezca lo contrario, me compongo cuidadosamente, m?s que por fuera. No saldr?a a la calle sin haber lavado, por negligencia, una afrenta; sin haber despertado bien la conciencia, o con el honor arrugado y los escr?pulos en duelo. Camino limpio y adornado con mi libertad y mi franqueza. Encorseto, no mi cuerpo, sino mi alma, y en vez de cintas uso haza?as como adorno externo. Retorciendo mi esp?ritu como si fuese un mostacho, al atravesar los grupos y las plazas hago sonar las verdades como espuelas. "

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