Lunes, 21 de enero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 14:18
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CARTA SIN DESPEDIDA

A veces,
mi ego?smo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme da?o
a m? mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual en la
desgracia.
A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en coraz?n ni en alma
te pareces
a la que amaba s?lo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es m?s bello
-quiz? por imposible
y por lejano-.
Pero el odio tambi?n me
modifica
a m? mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que t?,
el cabello largo.
Cuando sonr?es,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como ser?s ya siempre,
mientras te ame.

Angel Gonz?lez.

?C?MO SER?...
?C?mo ser? o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensar? en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolong?ndome, vivo, hacia la muerte-
se pasar?n de mano en mano
de coraz?n a coraz?n,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qu? importa que no sean estos ojos-
te seguir?n a donde vayas, fieles.

Angel Gonzalez.

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