Domingo, 13 de enero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 11:34
Comentarios (0)  | Enviar
La verdad os har? libres

Llama la atenci?n que en los Evangelios no se haga denuncia alguna de la esclavitud; y que, sin embargo, ya entre los primeros cristianos fuese costumbre manumitir a sus esclavos.

Resulta casi imposible detectar en las palabras de Jes?s alusiones que lo liguen a las contingencias de su tiempo; pero la esclavitud no era, desde luego, una mera contingencia, sino una realidad oprobiosa sobre la que se sosten?a un orden social injusto. Jam?s la conden? Jes?s; y, sin embargo, sus seguidores m?s coherentes se distinguieron enseguida combati?ndola. ?C?mo podemos explicar esta aparente contradicci?n? Hay una frase de Jes?s que vale por todo un tratado abolicionista; una frase que ha propiciado las m?s diversas interpretaciones tergiversadoras, pero que en su escueta simplicidad incorpora un inequ?voco mandato: ?La Verdad os har? libres?. Esa Verdad a la que Jes?s se refiere es ?l mismo: abraz?ndola, el hombre se libera de toda esclavitud; e, inevitablemente, quien la abraza no puede soportar que quienes est?n a su lado sigan sujetos a ella.

Jes?s se convierte as? en el gran libertador; pero la libertad que promete es una libertad que se funda sobre un v?nculo (y quienes hayan estudiado lat?n saben que `v?nculo? significa cadena): el cristiano es libre, y cree en la libertad de los dem?s, porque est? encadenado a Jes?s.

Creo que fue Chesterton quien defini? a los cat?licos como esa gente que se hab?a puesto de acuerdo sobre los catorce puntos del Credo, para poderse sentir libre y disentir en todo lo dem?s. Se trata de una libertad fundada sobre el v?nculo que entablamos con la Verdad en la que creemos, muy distinta de la libertad que nos ofrece nuestra ?poca, que es b?sicamente una incitaci?n a desprendernos de cualquier v?nculo, esto es, una incitaci?n insidiosa a la esclavitud.

La verdadera libertad es aquella que nos libera de la contingencia, aquella que nos ata a un algo permanente, como el n?ufrago se ata al m?stil; la libertad a troche y moche que proclama nuestra ?poca es en realidad el extrav?o del n?ufrago que ni siquiera tiene una tabla a la que agarrarse y se deja arrastrar por las corrientes: queremos ser libres para envilecernos, libres para hacer con nuestra vida lo que nos d? la gana, libres para destruirnos. Leonardo Castellani, un escritor argentino hoy olvidado, formidable detractor del liberalismo, escribi? en cierta ocasi?n: ?La verdadera

libertad es un estado de obediencia. El hombre se liberta de la corrupci?n de la carne obedeciendo a la raz?n, se liberta de la materia sujet?ndose al perfil diamantino de una forma, se liberta de lo ef?mero at?ndose a un estilo, de lo caprichoso adapt?ndose a los usos; se liberta de su infecundidad solitaria obedeciendo a la vida, y de su misma vida caduca y mortal se liberta, a veces, perdi?ndola en obediencia a Aquel que dijo: `Yo soy la Vida?. (...) La m?xima libertad nace del m?ximo rigor, dijo Leonardo da Vinci: porque el hombre es m?s libre a medida que es m?s fuerte, y la obsesi?n de la libertad es la prueba de la m?xima debilidad, que es la debilidad de la mente?.

La libertad se ha convertido en uno de los talismanes m?s hinchados de nuestra ?poca: la invocan a porrillo los pol?ticos de izquierda y de derecha; la anteponen a cualquier otro principio, quiz? porque carecen de principios. M?s sorprendente me resulta que este lenguaje haya contagiado a muchos cat?licos espa?oles; pues la libertad en el cat?lico es el corolario natural de una adhesi?n a la Verdad, nunca un apriorismo sobre el que se pueda fundar la vida. Ahora entre los cat?licos espa?oles se est? poniendo de moda proclamarse `liberal? o `neoliberal?, que es tanto como presumir de doncella y regentar un burdel. Y lo que caracteriza a estos cat?licos liberales o neoliberales es, precisamente, la conformidad en aquello en lo que deber?an disentir, seg?n la definici?n de cat?lico que aportaba Chesterton, esto es, en lo que afecta a lo contingente, a la cetrina pol?tica. A veces me pregunto si esos cat?licos que tan un?nimes se muestran en lo que deber?an porfiar y discutir no habr?n extraviado el sentido de obediencia y adhesi?n a la Verdad. Concluir? este art?culo citando otra vez a Castellani: ?El fil?sofo Santayana so?? una vez que ve?a pasar cuatro caballeros en cuatro caballos, negro, alaz?n, bayo, y el ?ltimo era blanco. Los vio pasar empenachados y armados y les dijo: `?Ad?nde van??. `Vamos a libertar a los pueblos?, le contestaron. `?Libertarlos de qu???, les grit? el fil?sofo. El hombre coronado del caballo blanco le dijo: ?De las consecuencias de la libertad?.

Comentarios