Domingo, 06 de enero de 2008
Publicado por Salazara72 @ 16:12
Comentarios (0)  | Enviar
Recuerdo el fr?o del amanecer, los c?rculos de los insectos sobre las
tazas inm?viles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las
ventanas abiertas para la ventilaci?n de la enfermedad, el olor triste
de la sosa c?ustica.

P?jaros. Atraviesan lluvias y pa?ses en el error de los imanes y los
vientos, p?jaros que volaban entre la ira y la luz.
Vuelven incomprensibles bajo leyes de v?rtigo y olvido.

No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes p?rpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.

Vengo del metileno y el amor; tuve fr?o bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.

Eres sabio y cobarde, est?s herido en las mujeres h?medas, tu
pensamiento es s?lo recuerdo de la ira.

Ves la rosas temibles.
Ah caminante, ah confusi?n de p?rpados.
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; as? ha sido mi vida.

Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas
h?medas. Los espejos est?n vac?os y en los platos ciega la soledad.
Ah la pureza de los cuchillos abandonados.

Am? todas las p?rdidas.

A?n retumba el ruise?or en el jard?n invisible.

Antonio Gamoneda.

Comentarios