Domingo, 16 de diciembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 20:53
Comentarios (1)  | Enviar
Animales de compa??a, por Juan Manuel de Prada

Uno sabe que ha entrado en Recoleta, el barrio m?s distinguido de Buenos Aires, porque de repente los portales de las casas cobran un aspecto ampuloso, con algo de foyer de ?pera y algo de c?mara mortuoria. Porteros rigurosamente trajeados rumian su aburrimiento viendo caer la lluvia mon?tona y cursiva que acribilla la primavera bonaerense. Hay en los portales de las casas de Recoleta una luz de ?palo que se retrata en los espejos e incorpora al m?rmol una tonalidad tibia, como de un lujo adormecido o hastiado. Voy paseando por las calles de Recoleta y me asomo al interior de estos portales presuntuosos, con esa misma perplejidad asombrada y un poco envidiosa con que un ni?o se asoma al escaparate de una confiter?a, despu?s de una merienda frugal. Los portales de Recoleta, abrillantados como templos de los que hubiesen desertado las im?genes, silenciosos y herm?ticos como cajas de caudales, incorporan un mobiliario escueto que los hace a?n m?s suntuosos y antip?ticos: mesas lacadas de patas fin?simas, divanes que nunca fueron ofendidos por el gravamen de un culo proletario, ara?as que lloran una luz con vislumbres de piedra preciosa. En su mezcla de opulencia y severidad, estos portales parecen proclamar su desd?n hacia quienes nunca pisaron su suelo; en su respeto por los c?nones del clasicismo, parecen esconder un repudio del caos que se respira en los arrabales de la ciudad. Hace mucho tiempo que Buenos Aires dej? de ser aquella ciudad rebosante de riqueza que fue anta?o, por eso el esplendor de los portales de Recoleta resulta a?n m?s injurioso o lacerante, porque se erige como un dique frente a la marea de la pobreza que se cierne afuera, con los cuchillos del rencor desenvainados.

Hubiese querido poder levantar los tejados de estos edificios, como aquel diablo cojuelo, para atisbar la vida ?ntima de sus pobladores, con su ej?rcito de mucamas tristes o sumisas, sus boatos in?tiles o protocolarios, sus desolaciones secretas que sin duda los asaltar?n hacia el final de la tarde, cuando el cielo se pone c?rdeno sobre Buenos Aires y en el aire se respira el perfume corrompido de la muerte. Siguiendo el rastro de ese perfume, camino hasta el cementerio de Recoleta, gran muestrario de vanidades pret?ritas. Los mausoleos de m?rmol se alinean como ej?rcitos un?nimes y sigilosos, devanados en su loco empe?o de descollar por encima del vecino. Algunos aspiran a emular la serena beatitud de los templos d?ricos; otros se aguzan de pin?culos, en un arrebato de goticismo hist?rico. En la mayor?a, abandonados por unas familias que perdieron las ganas o la memoria necesarias para venerar a sus difuntos, trepa la invasora yedra y crece el verd?n entre las grietas excavadas por la humedad. Algunos mausoleos incorporan grupos escult?ricos, con estatuas en actitudes luctuosas sobre las que crecen los helechos de la desidia; otros exhiben epitafios de bronce a los que el tiempo ha otorgado una calidad de inscripciones en la arena, porque los nombres que registran hace muchos a?os que dejaron de significar algo.

Un c?nclave de gatos infesta el s?tano de un mausoleo desvencijado, profanando con sus maullidos el silencio horizontal de los ata?des, cuya madera se ha ido resquebrajando, bajo el asedio de esta lluvia mon?tona y cursiva que borra con sus dedos afilad?simos el esplendor de un tiempo que ya se fue. Voy paseando por las veredas abiertas en este cementerio y me asomo al interior de estos mausoleos presuntuosos, con ese mismo estremecido desaliento con que el viejo amante contempla la decrepitud de la mujer que am? en su juventud, cuando la belleza a?n no hab?a desamparado sus facciones. Por un segundo, tengo la impresi?n de estarme asomando a los portales del barrio de Recoleta. Sin necesidad de levantar sus tejados, ya s? lo que se esconde detr?s de tanta opulencia: la tenaz, igualatoria e inapelable muerte.

Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 15 de febrero de 2008 | 22:16
me parece muy buena su pagina