Martes, 18 de septiembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 0:22
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Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso Don Quijote.


Hechas, pues, estas prevenciones, no quiso aguardar m?s tiempo a poner en efecto su pensamiento, apret?ndole a ello la falta que ?l pensaba aque hac?a en el mundo su tardanza, seg?n eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos aque enderezar, sin razones y enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer. Y as?, sin dar parte a persona alguna de su intenci?n y sin que nadie le viese, una ma?ana, antes del d?a, que era uno de los calurosos del mes de julio, se arm? de todas sus armas, subi? sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embraz? su adarga, tom? su lanza, y por la puerta falsa de un corral, sali? al campo, con grand?simo contento y alborozo de ver con cu?nta facilidad hab?a dado principio a su buen deseo.
Mas apenas se vio en el campo, cuando le asalt? un pensamiento terrible, y tal, que por poco le hiciera dejar la comenzada empresa; y fue que le vino a la memoria que no era armado caballero y que, conforme a la ley de caballer?a, ni pod?a ni deb?a tomar armas con ning?n caballero; y puesto que lo fuera, hab?a de llevar armas blancas, como novel caballero, sin empresa en el escudo, hasta que por su esfuerzo la ganase. Estos pensamientos le hicieron titubear en su prop?sito; mas, pudiendo m?s su locura que otra raz?n alguna, propuso de hacerse armar caballero del primero que topase, a imitaci?n de otros muchos que as? lo hicieron, seg?n ?l hab?a le?do en los libros que tal le ten?an. En lo de las armas blancas, pensaba limpiarlas de manera, en teniendo lugar, que lo fuesen m?s que un armi?o; y con esto se quiet? y prosigui? su camino, sin llevar otro que aquel que su caballo quer?a, creyendo que en aquello consist?a la fuerza de las aventuras.


Con estos iba ensartando otros disparates, todos al modo de los que sus libros le hab?an ense?ado, imitando en cuanto pod?a su lenguaje; y con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan aprisa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera.
Casi todo aquel d?a camin? sin acontecerle cosa que de contar fuese, de lo cual se desesperaba, porque quisiera topar luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo. Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto L?pice; otros dicen que la de los molinos de viento: pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que ?l anduvo todo aquel d?a y, al anochecer, su roc?n y ?l se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes por ver si descubr?a alg?n castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha necesidad, vio no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella que, no a los portales, sino a los alc?zares de su redenci?n le encaminaba. Diose prisa a caminar, y lleg? a ella a tiempo que anochec?a.
Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 25 de enero de 2011 | 22:30

deberían colocar una especie de glosario donde se en cuenten el significado de las palabras en el texto.