Viernes, 14 de septiembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 0:38
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Es el tiempo, es el miedo
los que m?s ense?an
nuestra miseria y nuestra riqueza.
Miedo encima de un cuerpo,
miedo a perderlo,
el miedo boca a boca.
Miedo al ver esta tierra
vieja y rojiza, como tantas veces,
metiendo en ella el ritmo de mi vida,
desandado lo andado,
desde Logro?o a Burgos. Para que no huya,
para que no descanse y no me atreva
a declarar mi amor palpable, para
que ahora no huela
el estremecimiento, que es casi inocencia,
del humo de esas hogueras de este oto?o,
vienes t?, miedo m?o, amigo m?o,
con tu boca cerrada,
con tus manos tan acariciadoras,
con tu modo de andar emocionado
enamorado, como si te arrimaras
en vez de irte.

Quiero verte la cara
con tu nariz lasciva
y tu frente serena, sin arrugas,
agua rebelde y fr?a,
y tus estrechos ojos muy negros y redondos,
como los de la gente de estas tierras.

Peque?o de estatura, como todos los santos,
algo ca?do de hombros y menudo
de voz, de brazos cortos, infantiles,
zurdo.

Qu? importa tu figura
si est?s conmigo ahora respirando, temblando
con el viento del Este.
Y es que en ?l hallar?amos el suspiro inocente,
el poder?o de las sensaciones,
la cosecha de la alegr?a junto a la
del desaliento.
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