S?bado, 01 de septiembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 23:32
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Cuento XXVI
Lo que sucedi? al ?rbol de la Mentira




Un d?a hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:

-Patronio, sabed que estoy muy pesaroso y en continua pelea con unos hombres que no me estiman, y son tan farsantes y tan embusteros que siempre mienten, tanto a m? como a quienes tratan. Dicen unas mentiras tan parecidas a la verdad que, si a ellos les resultan muy beneficiosas, a m? me causan gran da?o, pues gracias a ellas aumentan su poder y levantan a la gente contra m?. Pensad que, si yo quisiera obrar como ellos, sabr?a hacerlo igual de bien; pero como la mentira es mala, nunca me he valido de ella. Por vuestro buen entendimiento os ruego que me aconsej?is el modo de actuar frente a estos hombres.

-Se?or Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que hag?is lo mejor y m?s beneficioso, me gustar?a mucho contaros lo que sucedi? a la Verdad y la Mentira.

El conde le pidi? que as? lo hiciera.

-Se?or Conde Lucanor -dijo Patronio-, la Verdad y la Mentira se pusieron a vivir juntas una vez y, pasado cierto tiempo, la Mentira, que es muy inquieta, propuso a la Verdad que plantaran un ?rbol, para que les diese fruta y poder disfrutar de su sombra en los d?as m?s calurosos. La Verdad, que no tiene doblez y se conforma con poco, acept? aquella propuesta.

?Cuando el ?rbol estuvo ya plantado y hab?a empezado a crecer frondoso, la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre las dos, cosa que agrad? a la Verdad. La Mentira, d?ndole a entender con razonamientos muy bellos y bien construidos que la ra?z mantiene al ?rbol, le da vida y, por ello, es la mejor parte y la de mayor provecho, aconsej? a la Verdad que se quedara con las ra?ces, que viven bajo tierra, en tanto ella se contentar?a con las ramitas que a?n hab?an de salir y vivir por encima de la tierra, lo que ser?a un gran peligro, pues estar?an a merced de los hombres, que las podr?an -108- cortar o pisar, cosa que tambi?n podr?an hacer los animales y las aves. Tambi?n le dijo que los grandes calores podr?an secarlas, y quemarlas los grandes fr?os; por el contrario, las ra?ces no estar?an expuestas a estos peligros.

?Al o?r la Verdad todas estas razones, como es bastante cr?dula, muy confiada y no tiene malicia alguna, se dej? convencer por su compa?era la Mentira, creyendo ser verdad lo que le dec?a. Como pens? que la Mentira le aconsejaba coger la mejor parte, la Verdad se qued? con la ra?z y se puso muy contenta con su parte. Cuando la Mentira termin? su reparto, se alegr? much?simo por haber enga?ado a su amiga, gracias a su h?bil manera de mentir.

?La Verdad se meti? bajo tierra para vivir, pues all? estaban las ra?ces, que ella hab?a elegido, y la Mentira permaneci? encima de la tierra, con los hombres y los dem?s seres vivos. Y como la Mentira es muy lisonjera, en poco tiempo se gan? la admiraci?n de las gentes, pues su ?rbol comenz? a crecer y a echar grandes ramas y hojas que daban fresca sombra; tambi?n nacieron en el ?rbol flores muy hermosas, de muchos colores y gratas a la vista.

?Al ver las gentes un ?rbol tan hermoso, empezaron a reunirse junto a ?l muy contentas, gozando de su sombra y de sus flores, que eran de colores muy bellos; la mayor?a de la gente permanec?a all?, e incluso quienes viv?an lejos se recomendaban el ?rbol de la Mentira por su alegr?a, sosiego y fresca sombra.

?Cuando todos estaban juntos bajo aquel ?rbol, como la Mentira es muy sabia y muy halag?e?a, les otorgaba muchos placeres y les ense?aba su ciencia, que ellos aprend?an con mucho gusto. De esta forma gan? la confianza de casi todos: a unos les ense?aba mentiras sencillas; a otros, m?s sutiles, mentiras dobles; y a los m?s sabios, mentiras triples.

?Se?or conde, deb?is saber que es mentira sencilla cuando uno dice a otro: ?Don Fulano, yo har? tal cosa por vos?, sabiendo que es falso. Mentira doble es cuando una persona hace solemnes promesas y juramentos, otorga garant?as, autoriza a otros para que negocien por ?l y, mientras va dando tales certezas, va pensando la manera de cometer su enga?o. Mas la mentira triple, muy da?ina, es la del que miente y enga?a diciendo la verdad.

?Tanto sab?a de esto la Mentira y tan bien lo ense?aba a quienes quer?an acogerse a la sombra de su ?rbol, que los hombres siempre acababan sus -109- asuntos enga?ando y mintiendo, y no encontraban a nadie que no supiera mentir que no acabara siendo iniciado en esa falsa ciencia. En parte por la hermosura del ?rbol y en parte tambi?n por la gran sabidur?a que la Mentira les ense?aba, las gentes deseaban mucho vivir bajo aquella sombra y aprender lo que la Mentira pod?a ense?arles.

?As? la Mentira se sent?a muy honrada y era muy considerada por las gentes, que buscaban siempre su compa??a: al que menos se acercaba a ella y menos sab?a de sus artes, todos lo despreciaban, e incluso ?l mismo se ten?a en poco.

?Mientras esto le ocurr?a a la Mentira, que se sent?a muy feliz, la triste y despreciada Verdad estaba escondida bajo la tierra, sin que nadie supiera de ella ni la quisiera ir a buscar. Viendo la Verdad que no ten?a con qu? alimentarse, sino con las ra?ces de aquel ?rbol que la Mentira le aconsej? tomar como suyas, y a falta de otro alimento, se puso a roer y a cortar para su sustento las ra?ces del ?rbol de la Mentira. Aunque el ?rbol ten?a gruesas ramas, hojas muy anchas que daban mucha sombra y flores de colores muy alegres, antes de que llegase a dar su fruto fueron cortadas todas sus ra?ces pues se las tuvo que comer la Verdad.

?Cuando las ra?ces desaparecieron, estando la Mentira a la sombra de su ?rbol con todas las gentes que aprend?an sus artima?as, se levant? viento y movi? el ?rbol, que, como no ten?a ra?ces, muy f?cilmente cay? derribado sobre la Mentira, a la que hiri? y quebr? muchos huesos, as? como a sus acompa?antes, que resultaron muertos o malheridos. Todos, pues, salieron muy mal librados.

?Entonces, por el vac?o que hab?a dejado el tronco, sali? la Verdad, que estaba escondida, y cuando lleg? a la superficie vio que la Mentira y todos los que la acompa?aban estaban muy maltrechos y hab?an recibido gran da?o por haber seguido el camino de la Mentira.

?Vos, se?or Conde Lucanor, fijaos en que la Mentira tiene muy grandes ramas y sus flores, que son sus palabras, pensamientos o halagos, son muy agradables y gustan mucho a las gentes, aunque sean ef?meros y nunca lleguen a dar buenos frutos. Por ello, aunque vuestros enemigos usen de los halagos y enga?os de la mentira, evitadlos cuanto pudiereis, sin imitarlos nunca en sus malas artes y sin envidiar la fortuna que hayan conseguido mintiendo, pues ciertamente les durar? poco y no llegar?n a buen fin. As?, cuando se encuentren m?s confiados, les suceder? como al ?rbol de la -110- Mentira y a quienes se cobijaron bajo ?l. Aunque muchas veces en nuestros tiempos la verdad sea menospreciada, abrazaos a ella y tenedla en gran estima, pues por ella ser?is feliz, acabar?is bien y ganar?is el perd?n y la gracia de Dios, que os dar? prosperidad en este mundo, os har? muy honrado y os conceder? la salvaci?n para el otro.

Al conde le agrad? mucho este consejo que Patronio le dio, sigui? sus ense?anzas y le fue bien.

Y viendo don Juan que este cuento era muy bueno, lo mand? poner en este libro y compuso unos versos que dicen as?:


Evitad la mentira y abrazad la verdad,
que su da?o consigue el que vive en el mal.
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