Viernes, 06 de julio de 2007
Publicado por Salazara72 @ 0:13
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No dec?a palabras.
Acercaba tan s?lo un cuerpo interrogante.
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe.
Un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos.
Remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sue?o
hechos carne en interrogaci?n vuelta a las nubes.
Un roce al paso.
Una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
?vido de recibir en s? mismo
otro cuerpo que sue?e;
mitad y mitad, sue?o y sue?o, carne y carne;
iguales en finura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque s?lo sea una esperanza,
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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