Mi?rcoles, 04 de julio de 2007
Publicado por Salazara72 @ 10:49
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?ste fragmento habla de la imagen, de la imagen del amor por ejemplo, cuando amamos vemos siempre lo que queremos ver,aunque verdaderamente y a m? entender, cuando amamos de verdad, no distinguimos raza, sexo o edad, pero en realidad ? vemos lo que queremos ver? ? O vemos lo que nos quieren mostrar?. Eso debemos descubrirlo por nosotros mismos. Tambi?n interpretamos lo que leemos, a veces hasta nos imaginamos cosas, porque claro la imaginaci?n es libre, tambi?n ah? vemos lo que queremos ver o ? En relidad vemos lo que nos quieren ense?ar?. Eso tambi?n debemos descubrirlo. Ahora pongo el fragmento.






...Lo hab?a descubierto as?: quer?a ser fiel a aquella desnudez en que se vio; su verdad. hab?a cobrado horror de su imagen, pues salvo en esa imagen impalpable, donante de ligereza, que s?lo algunos, muy pocos han debido lograr tener, la imagen es un maleficio; no por ser creada a nuestras expensas se nos hace visible en modo grato; la humillaci?n que sufrimos, cu?n a menudo proviene de esa imagen, pues esa imagen es la que se enfrenta en realidad con el pr?jimo, la que quisi?ramos fuese reconocida temi?ndolo tambi?n. Y hay adem?s, la imagen que los dem?s arrojan sobre nosotros, su propia sombra, si no viene el amor...
M?s el amor, ? acaso la imagen que el amor crea es la verdadera? ? acaso hay imagen verdadera, adecuada a la persona? No es la persona esa intangible, indestructible...mientras que toda imagen puede ser destruida y es por esencia transitoria.
Y sin embargo, no hay amor que no cree una imagen,que no se alimente de ella y no se d? al mismo tiempo como en sacrificio. Ella bien lo sab?a. Una imagen esquem?tica, casi una cifra o un n?mero, una imagen sumamente abstracta, pero una imagen. El amor se descubre en la abstracci?n que es capaz de forjar.

Porque el amor busca la identidad, la crea...y su imagen, la imagen inevitable, se hace por eso abstracta como un jerogl?fico, como un signo sagrado o una cifra indescifrable; algo que entra m?s bien ya en el reino de lo num?rico. ? Qu? hay como el n?mero para albergar estas dos condiciones que lo amado tiene para el que ama: pureza y enigma?
Y si el amor va a ser compartido, vivido, hay qu esoportar la vida de lo que se ama...y si no, todo se hace m?s f?cil como lo fue al fin para Don Quijote, para Dante, para todos los grandes estrategas del amor que supueron ser esclavos siendo en verdad libres, es decir: ganar voluntad.
Pero la imagen de s? mismo no suele tener pureza; s?lo si nos viniera de un lugar puro, lejano, invisible, s?lo si nos viniera de Dios como na sombra apenas visible que corrigiese nuestros yerros, nuestros falsos movimientos y fuese pauta, modelo que se revela en tanto que se realiza en nosotros; no obsesivo ejemplo que corrige como a los ni?os hacer s?l?a el pedagogo a los padres torpes en nombres del ?ni?o modelo?...Dios, supremo educador. Y as? descansaba de su imagen que se la hab?a llenado de dolor. Ahora notaba ese dolor vago que es se?al de ausencia, una especie de vac?o que se hace presente... Y no era tanto de su propia imagen, sino aquella otra enigm?tica, cifra de lo inaccesible... ? Habr? de ser siempre as?, todo lo que se ame, jerogl?fico, cifra sagrada e incomprensible? No habr?a de existir un g?nero de amor que no tropezara con la resistencia de lo amado; un amor en el cual, entender o querer entender se acreciente con el amor mismo y lleguen a ser la misma cosa, entender y amor; amar y entender. Y el coraz?n no tenga que someterse ciego, y hambriento tambi?n de razones, pues que las necesita...mas cuando se ha querido entender al otro, los otros, los otros creen que son razones para la ?raz?n? lo que ses pido y si no bastan, si no llegan a tocar siquiera el fondo de la cuesti?n, sobreviene la acusaci?n de irracionalidad, cuando lo que se pide y se ha esperado, lo que el coraz?n espera siempre sin atreverse a decirlo, es una luz que ilumine a?n a trueque de consurmirlo?qu? le importa a ?l, la consunci?n? todo lo dar?a por ver, un instante, pues despert? como despierta todo el que hace, por hambre...


PERO TODO LO QUE SE AMA SE HACE ENIGM?TICO, SE VUELVE INCOMPRENSIBLE. Y basta con atender demasiado intensamente a algo para que se produzca una especie de mezcla, de confusi?n como si quisi?ramos entrar en ello demasiado directamente, como si hasta las criaturas naturales se defendiesen de este inter?s humano...
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