S?bado, 30 de junio de 2007
Publicado por Salazara72 @ 11:17
Comentarios (0)  | Enviar
El Bombardeo del Pilar.

Eran las primeras horas del d?a 3 de agosto de 1936.
Zaragoza, en plena guerra civil, con los rojos a poca distancia, dorm?a tranquilamente guardada por las tropas y milicias del Caudillo. De pronto rasg? el silencio de la noche el zumbido de un motor y en la negrura del firmamente surgi? un avi?n iluminado con las las luces de los aviones nacionales. Crey?ndolo suyo, las guardias de Franco lo dejaron pasar sin hostigarlo y la ciudad continu? dormida bien ajena al peligro que sobre ella se cern?a. Porque el avi?n, que r?pidamente se acercaba, era rojo, enemigo de Dios y de Espa?a. El aparato, amparado en su disfraz, entr? en Zaragoza dirigi?ndose al Templo del Pilar y una vez encima, traidora y alevosamente, recre?ndose en su cobarde haza?a, arroj? sobre ?l las bombas que constitu?an su carga y huy? protegido por las sombras de la noche.
S?lo cuando, hecho el d?a, acudieron los primeros fieles al Santo Reciento, tuvo Zaragoza noticia de lo ocurrido. Dos bombas de gran potencia, atravesando una de las c?pulas, hab?an ca?do dentro de la nave de la Santa Capilla y una tercera, en la plaza, junto al edificio, aparec?a sobre el pavimento.
?Bien hab?a tirado el malvado rojo? Pero no contaba con que, si puedo enga?ar con las falsas luces a los vig?as nacionales, hab?a Alguien que no permit?a su odioso crimen: la Sant?sima Virgen del Pilar, protectora de los buenos espa?oles, que, desde su Altar, velaba por la integridad de su peque?a Imagen y su grandioso Templo. All? casi a los pies de la sagrada escultura, envueltas en escombros, estaban las dos bombas intactas y en la plaza, tambi?n sin explotar, se hallaba la otra que, pulverizando, en su choque contra el suelo, cuatro adoquines, dejaba marcada una cruz. Nadie ha podido hasta hoy, explicar racionalmente el por qu? aquellas bombas no cumplieron su terrible designio.
Ahora adornan una de las columnas de la Santa Capilla y una l?mina de m?rmol, con la fecha del atentado, cubre el agujero, en cruz de la plaza.( Jos? Os?s Larumbe, La vida, el mundo, y sus cosas, libro de primeras lecturas)
Comentarios