<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="0.91">    <channel>        <title>Fragmentos.</title>        <description><![CDATA[Fragmentos de Libros.]]></description>        <link>http://gaviota72.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Wed, 04 Nov 2009 08:50:46 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Muere Francisco Ayala. El Mundo.</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/11/00347-muere-francisco-ayala-el-mundo.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><br /><p><strong><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/cultura.html"><span style="font-size: small;">FALLECIMIENTO</span></a><span style="font-size: small;"> </span></strong><span style="font-size: small;">| Sus restos se trasladar&aacute;n al tanatorio de San Isidro</span></p><h2><span style="font-size: small;">El escritor Francisco Ayala muere a los 103 a&ntilde;os</span></h2><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><ul><li value="0"><span style="font-size: small;">El Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias ha fallecido en su domicilio de Madrid</span></li><li value="0"><span style="font-size: small;">En agosto, sufri&oacute; una bronquitis de la que tard&oacute; en recuperarse</span></li><li value="0"><span style="font-size: small;">Es uno de los grandes autores espa&ntilde;oles del siglo XX</span></li></ul><p><span style="font-size: small;"><em>Efe | Europa Press</em> | Madrid</span></p><p><span style="font-size: small;">Actualizado <strong>mi&eacute;rcoles 04/11/2009</strong> <strong>05:52 hora</strong></span></p><p><span style="font-size: small;">El escritor </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/03/cultura/1257257628.html"><span style="font-size: small;">Francisco Ayala</span></a><span style="font-size: small;"> ha fallecido a los 103 a&ntilde;os en su domicilio de Madrid, <strong>tras "un debilitamiento" de sus facultades f&iacute;sicas</strong>, que se hab&iacute;a ido acentuando en las &uacute;ltimas semanas, seg&uacute;n ha informado el presidente de la Fundaci&oacute;n Ayala, Rafael Ju&aacute;rez.</span></p><p><span style="font-size: small;">Los restos mortales de Ayala, <strong>uno de los grandes escritores espa&ntilde;oles del siglo XX</strong>, han sido trasladados al tanatorio del Parque de San Isidro, en Madrid, donde ha quedado instalada la capilla ardiente. Sus restos mortales ser&aacute;n incinerados este mi&eacute;rcoles en una ceremonia privada.</span></p><p><span style="font-size: small;">El cuerpo sin vida de Ayala est&aacute; acompa&ntilde;ado por su viuda, la hispanista estadounidense Carolyn Richmond, y por el poeta Luis Garc&iacute;a Montero, comisario del centenario de Ayala y gran amigo del autor. Amigos y representantes del mundo de la cultura, como el director de la Real Academia Espa&ntilde;ola, V&iacute;ctor Garc&iacute;a de la Concha, se ha acercado hasta all&iacute;.</span></p><p><span style="font-size: small;">El escritor, que el pr&oacute;ximo 16 de marzo hubiera cumplido 104 a&ntilde;os, <strong>"gozaba de relativa buena salud"</strong> hasta que el pasado mes de agosto se vio afectado por una bronquitis de la que tard&oacute; en recuperarse.</span></p><p><span style="font-size: small;">Cien a&ntilde;os le dieron para mucho. Sobre todo para quien los vivi&oacute;, como Francisco Ayala, <strong>con la coherencia y plenitud</strong>, dedicado siempre al ejercicio de la actividad intelectual y la escritura.</span></p><p><span style="font-size: small;">Con su muerte se va el <strong>testigo privilegiado de todo un siglo</strong>, un superviviente centenario de la generaci&oacute;n del 27 y una mente l&uacute;cida y cr&iacute;tica que plasm&oacute; en sus m&aacute;s de sus 50 libros su visi&oacute;n de la vida, siempre marcada por la &eacute;tica.</span></p><p><span style="font-size: small;">Estuvo influido por el realismo, pero las vanguardias art&iacute;sticas condicionaron su literatura</span></p><h3><span style="font-size: small;">El reconocimiento de todos</span></h3><p><span style="font-size: small;">El granadino y ciudadano del mundo Francisco Ayala se ha ido con los deberes cumplidos en su larga vida. Con el reconocimiento de todos, con los mejores premios, con el aplauso de la sociedad <strong>por su saber estar en el mundo</strong> y con la convicci&oacute;n de no haber hecho nada de lo que tuviera que arrepentirse.</span></p><p><span style="font-size: small;">Ensayista, narrador, soci&oacute;logo, acad&eacute;mico y enamorado del cine, Ayala era un gran convencido de que <strong>la libertad individual</strong> deb&iacute;a ser proyectable a todos los planos de la existencia, y un hombre comprometido con su tiempo pero que rechazaba cualquier adscripci&oacute;n pol&iacute;tica concreta.</span></p><p><span style="font-size: small;">"El compromiso debe establecerse con uno mismo y con la realidad en que vivimos, pero no con el ideario de un partido. <strong>El intelectual al que le dictan lo que ha de pensar abdica de su condici&oacute;n intelectual</strong>", sostuvo siempre Ayala.</span></p><p><span style="font-size: small;">A lo largo de su carrera literaria, Francisco Ayala se erigi&oacute; como uno de los escritores m&aacute;s importantes en lengua hispana, <strong>cosechando numerosas menciones por la calidad sem&aacute;ntica y formal</strong> de sus escritos como demuestran el Premio de la Cr&iacute;tica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Espa&ntilde;olas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente.</span></p><p><span style="font-size: small;">Adem&aacute;s, el autor tambi&eacute;n se alz&oacute; con los dos galardones m&aacute;s importantes del &aacute;mbito cultural espa&ntilde;ol, como el caso del <strong>Premio Cervantes en 1991</strong> por su labor como escritor y el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias por la relevancia de su figura en la esfera cultural.</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p>]]></description>            <pubDate>Wed, 04 Nov 2009 08:50:39 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Esos Chicos. Pérez Reverte- El Semanal.</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/11/00346-esos-chicos-perez-reverte-el-semanal.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><br /><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td width="95"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 100%;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">ESOS CHICOS</span></strong></p></td></tr><tr><td width="10"><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr><tr><td colspan="2"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td valign="top" width="370"><p><br /><br /><br /><span style="font-size: small;"><strong>Conozco, desde hace tiempo, a una se&ntilde;ora que tiene a</strong> los ni&ntilde;os criados y al marido ocupado en sus cosas, y la suerte, ella, de no tener que trabajar para ganarse la vida. Es una de esas mujeres afortunadas con posici&oacute;n econ&oacute;mica c&oacute;moda, dentro de lo que cabe, que dispone de tiempo suficiente para dedicarlo a s&iacute; misma. Como todav&iacute;a est&aacute; de buen ver &ndash;fue muy guapa y todav&iacute;a lo es&ndash;, no necesita dedicar horas a mantenerse en forma, pues tiene una forma estupenda. De maruja calza lo m&iacute;nimo: no es de mucha tele &ndash;excepto los debates pol&iacute;ticos, que se los zampa&ndash;, sino del tipo lectora. Devora libro tras libro; sobre todo, novelistas rusos y centroeuropeos, en ficci&oacute;n, e historia, ensayo y memorias sobre la primera mitad del XX. De bolcheviques, revoluciones y ocaso de la monarqu&iacute;a austroh&uacute;ngara, entre otras cosas, sabe m&aacute;s que nadie. Disfruta con todo eso, sin otro objeto que el conocimiento en s&iacute; mismo. Saber y pensar. Ni se le ocurre escribir novelas, ni nada. S&oacute;lo tiene una profunda curiosidad por la vieja y zurcida Europa. Por comprender, a la luz de la memoria escrita y la cultura, el mundo que fue y el que es. El pasado que explica el presente y los seres que lo pueblan. <br /><br /><strong>Tiene tiempo libre, como digo. Y hace un par de a&ntilde;os,</strong> en vez de meterse en un gimnasio o estirarse la piel, decidi&oacute; hacer una segunda carrera universitaria. Volver a las aulas, estudiar de nuevo, asistir a clases que abrieran nuevas puertas a sus ganas de saber, a su mirada curiosa y l&uacute;cida. Empez&oacute; temiendo ser la abuelita Paz de su clase, pero se integr&oacute; bien. Intercambia apuntes, hace trabajos en com&uacute;n. El a&ntilde;o pasado, estudiando como una leona, aprob&oacute; el primer curso de una carrera de humanidades. Est&aacute; encantada. Feliz. Sobre todo, como ella dice, porque es maravilloso aprender sin otra ambici&oacute;n que el conocimiento. Y tambi&eacute;n porque, afirma, su respeto por los j&oacute;venes es mayor desde que los trata cada d&iacute;a. Estamos equivocados con ellos, sostiene. La mayor parte de mis compa&ntilde;eros de clase son chicos cultos, de una tenacidad admirable. Con ganas de aprender. Con vocaci&oacute;n, inteligencia y coraje. Nunca he vuelto a hablar despectivamente de un joven universitario desde que estoy de nuevo all&iacute;. Deber&iacute;as decirlo en uno de tus art&iacute;culos, Reverte. Es de justicia. <br /><br /><strong>Porque s&oacute;lo es otro mundo, afirma mi amiga. El que viene.</strong> Chicos orientados hacia una manera diferente de ver la vida, nacidos en un territorio hostil, m&aacute;s desesperanzado que el de sus padres y abuelos. Con un futuro incierto, peligroso. Pero eso no mata su entusiasmo. Es cierto que muchos llevan impresa la mirada del soldado perdido: de quien sabe que el combate tiene pocas posibilidades de victoria. Sin embargo, es admirable verlos levantar la mano en clase para plantear preguntas o iniciar una discusi&oacute;n; la energ&iacute;a valerosa con que defienden lo que creen saber y se adentran en lo que les interesa. Su tenacidad, su sensatez. Una chica con piercings y la tripa al aire, un pasota desastrado, pueden hacer de pronto una observaci&oacute;n o formular una pregunta que te hacen mirarlos, asombrada. Fascina observar c&oacute;mo se afirman intelectualmente, adentr&aacute;ndose en su vocaci&oacute;n. En sus sue&ntilde;os. Y no creas que van enga&ntilde;ados: saben lo que les espera. Perfectamente. Su generaci&oacute;n creci&oacute; con la certeza del paro irremediable, del triste paisaje que les dejamos como herencia. Y sin embargo, es conmovedor verlos perseverar, tenaces, en lo que les pide el cuerpo. Persiguiendo lo que aman. Estudian hermosas carreras, en apariencia in&uacute;tiles, porque la utilidad que persiguen es otra. Va m&aacute;s all&aacute; del simple ganarse la vida. <br /><br /><strong>Hay pedorros, claro. Muchos. Descerebrados e imb&eacute;ciles.</strong> Simple carne de botell&oacute;n: borregos listos para el matadero. Pero &eacute;sos siempre los hubo &ndash;haz memoria, Reverte&ndash;. En cuanto a mis actuales compa&ntilde;eros de clase, te sorprender&iacute;a ver los libros que llevan, mezclados con los de Stieg Larsson y Ken Follet: cl&aacute;sicos griegos y latinos, o literatura de alt&iacute;sima calidad. Los hemos visto crecer pensando que son una generaci&oacute;n irresponsable, analfabeta funcional, que poco sabe y menos quiere saber. Sin darnos cuenta de que las necesidades y el modo de aprender han cambiado, pero las ganas siguen. Si piensas en lo que a nuestra generaci&oacute;n le ense&ntilde;aron y lo que aprendi&oacute; por su cuenta, comprender&aacute;s que es lo mismo. Estos chicos hacen id&eacute;ntico esfuerzo al que hicimos nosotros; m&aacute;s admirable en su caso, pues ahora las interferencias son mayores. Los juzgamos con dureza al verlos todo el d&iacute;a con el ordenador y la tele, sin darnos cuenta de que &eacute;se es otro modo de formarse, que nosotros no tuvimos. Una herramienta &uacute;til, adecuada al tiempo que viven y a lo que les espera, que ellos manejan como nadie. Que los lleva m&aacute;s all&aacute; de donde a nosotros nos llevaban nuestros simples libros. As&iacute; que no te equivoques con ellos, amigo. Y deja de gru&ntilde;ir. Durante alg&uacute;n tiempo seguir&aacute; habiendo justos en Sodoma.</span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p>]]></description>            <pubDate>Sun, 01 Nov 2009 11:02:12 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Diálogo de la Autocompasión. Paulo Coelho. El Semanal.</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/10/00345-dialogo-de-la-autocompasion-paulo-coelho-el-semanal.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><p><br /><br /><br /><span style="font-size: small;"><strong>Bernard Shaw s&iacute; que tiene raz&oacute;n. &Eacute;l afirm&oacute; que las personas</strong> sienten un placer enfermizo al quejarse constantemente de las condiciones en las que viven. Yo pienso lo mismo: los verdaderos hombres y mujeres son los que crean las condiciones ideales.<br />&ndash;&iquest;C&oacute;mo se puede hacer tal cosa?<br />&ndash;&iquest;C&oacute;mo sabemos lo que deseamos?<br />&ndash;Cuando nos sentimos bien al realizar determinada tarea. Por consiguiente, todo lo que nos hace perder el entusiasmo y el respeto por nosotros mismos es nocivo, aunque conlleve poder, dinero o &eacute;xito. Ya he visto a mucha gente asfixiada por el &eacute;xito, cometiendo errores que acababan destruyendo un trabajo de a&ntilde;os, abandon&aacute;ndose a borracheras monumentales o volvi&eacute;ndose agresivos, rigurosos o amargos. Estas personas est&aacute;n lejos de s&iacute; mismas y lejos de los dem&aacute;s.<br />&ndash;Retomemos lo del sabio.<br />&ndash;Este chino escribi&oacute; un libro sobre la guerra, pero los cinco puntos de su lista pueden aplicarse a cualquier tarea realizada por el ser humano. <br /><br /><strong>El primer punto es la ley de la voluntad. Acabamos</strong> de hablar sobre ella: s&oacute;lo debemos hacer aquello que llena nuestro coraz&oacute;n de entusiasmo. Si pretendemos ignorar esto, si retrasamos el momento de vivir lo que so&ntilde;amos, perdemos la energ&iacute;a necesaria para cualquier transformaci&oacute;n importante en nuestras vidas. Alguien ya dijo una vez, y muy apropiadamente: &laquo;No conozco el secreto del &eacute;xito, pero el secreto del fracaso es procurar seguir siempre la voluntad de los otros&raquo;. <br /><br /><strong>El segundo punto es la ley de las estaciones. De la misma</strong> manera que una guerra trabada en invierno exige un comportamiento y un equipamiento diferentes a los de una guerra que tenga lugar en verano, el ser humano debe aprender a respetar sus propias estaciones, no intentando actuar en el momento en que hay que esperar y no intentando esperar en el momento en que hay que actuar. <br /><br /><strong>El tercer punto es la ley de geograf&iacute;a. Una batalla</strong> en un desfiladero es diferente a la que se traba a campo abierto: tanto en uno como en otro caso, s&oacute;lo consigue condiciones favorables aquel que est&aacute; atento a lo que sucede a su alrededor, al espacio que est&aacute; ocupando, a lo que tiene que hacer para avanzar, al lugar donde podr&iacute;a quedar acorralado, y a las v&iacute;as para escapar, en el caso de que necesitara retroceder un poco. <br /><br /><strong>El cuarto punto es la ley de los aliados. Nadie consigue</strong> luchar en solitario. Hacen falta amigos que nos den fuerza cuando la necesitamos, gente que nos aconseje sin miedo a lo que vamos a pensar. Como dice un poeta: &laquo;Ning&uacute;n p&aacute;jaro puede volar alto usando apenas sus propias alas&raquo;. <br /><br /><strong>Por &uacute;ltimo, el quinto punto es la ley de la creatividad.</strong> S&oacute;lo existe una manera de entender las cosas: cuando intentamos cambiarlas. No siempre lo conseguimos, pero acabamos aprendiendo, porque buscamos un camino a&uacute;n no recorrido y el mundo est&aacute; lleno de este tipo de caminos. El problema es que todos temen los bosques v&iacute;rgenes, los mares nunca navegados, ya que lo desconocido da la sensaci&oacute;n de que nos podemos perder. <br /><br /><strong>Pero nadie se pierde, porque la mano de Dios misericordioso</strong> siempre est&aacute; sobre la cabeza de los hombres y las mujeres con valor, que se atreven a ser diferentes porque creen en sus sue&ntilde;os.</span></p>]]></description>            <pubDate>Sun, 18 Oct 2009 10:21:52 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Angeles Caso gana El Premio Planeta</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/10/00344-angeles-caso-gana-el-premio-planeta.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><br /><p><span style="font-size: small;">La reina de la 'morna' se llev&oacute; esta noche el Planeta. </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255632477.html"><span style="font-size: small;">&Aacute;ngeles Caso</span></a><span style="font-size: small;">, escondida tras el seud&oacute;nimo <strong>Virginia &Eacute;vora</strong>, un claro homenaje a la diva del 'blues' caboverdiano, se hizo con el galard&oacute;n mejor dotado de las letras espa&ntilde;olas (601.000 euros para el ganador, 150.250 para el finalista) gracias a la historia de una joven de Cabo Verde que emigra a Europa y no acaba de pasarlo demasiado bien.</span></p><p><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255628300.html"><span style="font-size: small;">Emilio Calder&oacute;n</span></a><span style="font-size: small;">, que el a&ntilde;o pasado obtuvo el <strong>Fernando Lara</strong> de novela por 'El jud&iacute;o de Shangai', se convirti&oacute; en el finalista con la historia de un polic&iacute;a reci&eacute;n ascendido en la India. Presentada bajo el seud&oacute;nimo <strong>Blas Bolar&iacute;n</strong>, 'Al oeste del este' se convertir&aacute; as&iacute; en la segunda novela que Calder&oacute;n edita en Planeta tras su salida de Roca Editorial.</span></p><p><span style="font-size: small;">Por su parte, Caso, present&oacute; su obra bajo el t&iacute;tulo falso de <strong>'El viaje'</strong>. La novela de Caso, ex presentadora de televisi&oacute;n que se retir&oacute; a los 35 a&ntilde;os para iniciar una carrera literaria que la llev&oacute; a ser finalista del Planeta el a&ntilde;o en que lo gan&oacute; Cela (1994), se impuso a las otras 491 obras presentadas en la 58 edici&oacute;n del galard&oacute;n.</span></p><h3><span style="font-size: small;">Susto durante el discurso</span></h3><p><span style="font-size: small;">Durante el discurso en el que la ganadora agradec&iacute;a el premio, el editor de Seix Barral y miembro del jurado del Premio Planeta, <strong>Pere Gimferrer, se desmay&oacute; durante el parlamento de la ganadora</strong>, &Agrave;ngeles Caso.</span></p><p><span style="font-size: small;">Gimferrer, que fue inmediatamente atendido por personal sanitario que se encontraba en el Palacio de Congresos de Barcelona, ya se encuentra hospitalizado, seg&uacute;n ha informado el responsable m&eacute;dico de Planeta, Joan Pere Serrano. </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/16/videos/1255675147.html"><strong><span style="font-size: small;">Vea el v&iacute;deo</span></strong></a></p><p><span style="font-size: small;">Serrano ha comentado en la rueda de prensa reservada a los ganadores que <strong>"por la sintomatolog&iacute;a Gimferrer ha sufrido una lipotimia"</strong> y, de hecho, ha recordado, el propio poeta barcelon&eacute;s ha confesado que "ya durante la tarde hab&iacute;a tenido molestia g&aacute;strica".</span></p><p><span style="font-size: small;">Seg&uacute;n el m&eacute;dico, "no hay un signo que hiciera prever una alteraci&oacute;n m&aacute;s seria" y ha manifestado que "salvo el momento del desvanecimiento, se ha mantenido consciente, orientado y sin ning&uacute;n tipo de alteraci&oacute;n</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: small;">La reina de la 'morna' se llev&oacute; esta noche el Planeta. </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255632477.html"><span style="font-size: small;">&Aacute;ngeles Caso</span></a><span style="font-size: small;">, escondida tras el seud&oacute;nimo <strong>Virginia &Eacute;vora</strong>, un claro homenaje a la diva del 'blues' caboverdiano, se hizo con el galard&oacute;n mejor dotado de las letras espa&ntilde;olas (601.000 euros para el ganador, 150.250 para el finalista) gracias a la historia de una joven de Cabo Verde que emigra a Europa y no acaba de pasarlo demasiado bien.</span></p><p><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255628300.html"><span style="font-size: small;">Emilio Calder&oacute;n</span></a><span style="font-size: small;">, que el a&ntilde;o pasado obtuvo el <strong>Fernando Lara</strong> de novela por 'El jud&iacute;o de Shangai', se convirti&oacute; en el finalista con la historia de un polic&iacute;a reci&eacute;n ascendido en la India. Presentada bajo el seud&oacute;nimo <strong>Blas Bolar&iacute;n</strong>, 'Al oeste del este' se convertir&aacute; as&iacute; en la segunda novela que Calder&oacute;n edita en Planeta tras su salida de Roca Editorial.</span></p><p><span style="font-size: small;">Por su parte, Caso, present&oacute; su obra bajo el t&iacute;tulo falso de <strong>'El viaje'</strong>. La novela de Caso, ex presentadora de televisi&oacute;n que se retir&oacute; a los 35 a&ntilde;os para iniciar una carrera literaria que la llev&oacute; a ser finalista del Planeta el a&ntilde;o en que lo gan&oacute; Cela (1994), se impuso a las otras 491 obras presentadas en la 58 edici&oacute;n del galard&oacute;n.</span></p><h3><span style="font-size: small;">Susto durante el discurso</span></h3><p><span style="font-size: small;">Durante el discurso en el que la ganadora agradec&iacute;a el premio, el editor de Seix Barral y miembro del jurado del Premio Planeta, <strong>Pere Gimferrer, se desmay&oacute; durante el parlamento de la ganadora</strong>, &Agrave;ngeles Caso.</span></p><p><span style="font-size: small;">Gimferrer, que fue inmediatamente atendido por personal sanitario que se encontraba en el Palacio de Congresos de Barcelona, ya se encuentra hospitalizado, seg&uacute;n ha informado el responsable m&eacute;dico de Planeta, Joan Pere Serrano. <strong><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/16/videos/1255675147.html">Vea el v&iacute;deo</a></strong></span></p><p><span style="font-size: small;">Serrano ha comentado en la rueda de prensa reservada a los ganadores que <strong>"por la sintomatolog&iacute;a Gimferrer ha sufrido una lipotimia"</strong> y, de hecho, ha recordado, el propio poeta barcelon&eacute;s ha confesado que "ya durante la tarde hab&iacute;a tenido molestia g&aacute;strica".</span></p><p><span style="font-size: small;">Seg&uacute;n el m&eacute;dico, "no hay un signo que hiciera prever una alteraci&oacute;n m&aacute;s seria" y ha manifestado que "salvo el momento del desvanecimiento, se ha mantenido consciente, orientado y sin ning&uacute;n tipo de alteraci&oacute;n</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: small;">La reina de la 'morna' se llev&oacute; esta noche el Planeta. </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255632477.html"><span style="font-size: small;">&Aacute;ngeles Caso</span></a><span style="font-size: small;">, escondida tras el seud&oacute;nimo <strong>Virginia &Eacute;vora</strong>, un claro homenaje a la diva del 'blues' caboverdiano, se hizo con el galard&oacute;n mejor dotado de las letras espa&ntilde;olas (601.000 euros para el ganador, 150.250 para el finalista) gracias a la historia de una joven de Cabo Verde que emigra a Europa y no acaba de pasarlo demasiado bien.</span></p><p><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/15/cultura/1255628300.html"><span style="font-size: small;">Emilio Calder&oacute;n</span></a><span style="font-size: small;">, que el a&ntilde;o pasado obtuvo el <strong>Fernando Lara</strong> de novela por 'El jud&iacute;o de Shangai', se convirti&oacute; en el finalista con la historia de un polic&iacute;a reci&eacute;n ascendido en la India. Presentada bajo el seud&oacute;nimo <strong>Blas Bolar&iacute;n</strong>, 'Al oeste del este' se convertir&aacute; as&iacute; en la segunda novela que Calder&oacute;n edita en Planeta tras su salida de Roca Editorial.</span></p><p><span style="font-size: small;">Por su parte, Caso, present&oacute; su obra bajo el t&iacute;tulo falso de <strong>'El viaje'</strong>. La novela de Caso, ex presentadora de televisi&oacute;n que se retir&oacute; a los 35 a&ntilde;os para iniciar una carrera literaria que la llev&oacute; a ser finalista del Planeta el a&ntilde;o en que lo gan&oacute; Cela (1994), se impuso a las otras 491 obras presentadas en la 58 edici&oacute;n del galard&oacute;n.</span></p><h3><span style="font-size: small;">Susto durante el discurso</span></h3><p><span style="font-size: small;">Durante el discurso en el que la ganadora agradec&iacute;a el premio, el editor de Seix Barral y miembro del jurado del Premio Planeta, <strong>Pere Gimferrer, se desmay&oacute; durante el parlamento de la ganadora</strong>, &Agrave;ngeles Caso.</span></p><p><span style="font-size: small;">Gimferrer, que fue inmediatamente atendido por personal sanitario que se encontraba en el Palacio de Congresos de Barcelona, ya se encuentra hospitalizado, seg&uacute;n ha informado el responsable m&eacute;dico de Planeta, Joan Pere Serrano. </span><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/16/videos/1255675147.html"><strong><span style="font-size: small;">Vea el v&iacute;deo</span></strong></a></p><p><span style="font-size: small;">Serrano ha comentado en la rueda de prensa reservada a los ganadores que <strong>"por la sintomatolog&iacute;a Gimferrer ha sufrido una lipotimia"</strong> y, de hecho, ha recordado, el propio poeta barcelon&eacute;s ha confesado que "ya durante la tarde hab&iacute;a tenido molestia g&aacute;strica".</span></p><p><span style="font-size: small;">Seg&uacute;n el m&eacute;dico, "no hay un signo que hiciera prever una alteraci&oacute;n m&aacute;s seria" y ha manifestado que "salvo el momento del desvanecimiento, se ha mantenido consciente, orientado y sin ning&uacute;n tipo de alteraci&oacute;n</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p>]]></description>            <pubDate>Fri, 16 Oct 2009 12:30:31 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Nuevo Libro de Richard Bach. El Mundo</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/10/00343-nuevo-libro-de-richard-bach-el-mundo.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><br /><ul><li value="0"><span style="font-size: small;">En los a&ntilde;os 70 conmocion&oacute; al mundo con una novela, 'Juan Salvador Gaviota' </span></li><li value="0"><span style="font-size: small;">Acaricia todos los d&iacute;as el sue&ntilde;o que le persigue desde ni&ntilde;o: vivir en las nubes </span></li><li value="0"><span style="font-size: small;">'Al lector quiero decirle: aqu&iacute; tienes lo mejor de mi humanidad' </span></li></ul><p><span style="font-size: small;"><em>Carlos Fresneda</em> | Isla de Orcas (EEUU)</span></p><p><span style="font-size: small;">Actualizado <strong>domingo 04/10/2009</strong> <strong>17:38 horas</strong>&nbsp; </span></p><p><span style="font-size: small;">Todos los pilotos miran a tierra buscando el lugar perfecto, y Richard Bach lo encontr&oacute; hace tiempo en la isla de Orcas. Aqu&iacute;, entre Seattle y Vancouver, en ese puente imaginario hacia el infinito, el autor de "Juan Salvador Gaviota" <strong>acaricia todos los d&iacute;as el sue&ntilde;o que le persigue desde ni&ntilde;o: vivir en las nubes</strong>.</span></p><p><span style="font-size: small;">Siguiendo la estela lejana de otro legendario aviador y escritor, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry, Richard Bach rompi&oacute; moldes con aquel peque&ntilde;o gran libro "sobre la gaviota parlante" (en palabras propias) que <strong>fue rechazado 18 veces por los editores y que acab&oacute; cuajando en un fen&oacute;meno literario mundial </strong>en los a&ntilde;os setenta: m&aacute;s de 30 millones de ejemplares vendidos en treinta idiomas.</span></p><p><span style="font-size: small;">Al vuelo fulgurante de 'Juan Salvador Gaviota' le siguieron una veintena de libros m&aacute;s o menos huidizos -de 'Ilusiones' a 'Puente hacia el infinito', pasando por sus querid&iacute;simas 'Cr&oacute;nicas de los hurones'- que <strong>le convirtieron en un escritor inclasificable, en la fontera entre la ficci&oacute;n y lo m&iacute;stico</strong>, empe&ntilde;ado siempre en establecer una relaci&oacute;n intim&iacute;sima e instransferible con el lector.</span></p><p><span style="font-size: small;">'Es en el aire donde tomamos conciencia de lo que somos de verdad: somos seres espirituales'</span></p><p><span style="font-size: small;">A sus 73 a&ntilde;os, Richard Bach vuelve ahora a sus or&iacute;genes con 'Vuela conmigo' (Ediciones B) , una historia que estuvo a punto de titularse 'El hipnotizador' y que fue ganando altura durante ese m&aacute;gico proceso de desdoblamiento que afirma sentir el autor cuando afronta sus dos pasiones irrenunciables y paralelas: "Volar y escribir son dos experiencias trascendentes".</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>Pregunta:</strong> &iquest;Qu&eacute; llamada sinti&oacute; antes, la del vuelo o la de la escritura?<br /><strong>Respuesta:</strong> Las dos son casi inseparables, aunque con volar so&ntilde;aba desde ni&ntilde;o... Me tumbaba en la hierba, me quedaba contemplando las nubes y me dec&iacute;a a m&iacute; mismo: "Ojal&aacute; pudiera vivir all&iacute;". De una manera extra&ntilde;a he podido cumplir ese designio... Siempre he sentido una conexi&oacute;n muy especial con el cielo. <strong>No imagino c&oacute;mo habr&iacute;a sido mi vida sin volar</strong>. En el fondo, me gustar&iacute;a tener el cuerpo de una gaviota y la mente de un ser humano.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P:</strong> &iquest;Vuela a diario?<br /><strong>R: </strong>No desaprovecho ninguna ocasi&oacute;n para volar varias veces a la semana (y menos en un d&iacute;a tan espl&eacute;ndido como hoy). Vivo en un lugar donde s&oacute;lo se puede llegar en avioneta o en barco. Me gusta sentir tambi&eacute;n que la tierra firme no est&aacute; demasiado lejos, pero amo esta sensaci&oacute;n de vivir en un lugar donde puedo tener f&aacute;cilmente una vista de p&aacute;jaro, mirar hacia abajo y emocionarme con la belleza de este planeta, este incre&iacute;ble patio de recreo en el que vivimos.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>&iquest;Y escribe con la misma pasi&oacute;n?<br /><strong>R: </strong>No es lo mismo. M&aacute;s de una vez he dicho que no disfruto escribiendo, aunque el asunto merece una explicaci&oacute;n. Yo creo en la existencia de un autor interior: esa criatura que es la que se inventas las historias y te las va contando. <strong>T&uacute; no tienes m&aacute;s que escucharlas e intentar visualizarlas</strong>, y cuando tienes la idea y la imagen suficientemente completa, entonces s&iacute;, entonces te sientas a escribirla seis o siete horas diarias, pero no antes. Yo no me considero un autor, sino un escritor.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>&iquest;Cu&aacute;l es la diferencia?<br /><strong>R: </strong>Digamos que, como escritor, me limito a transcribir lo que escucho y veo, y ese trabajo es duro y f&iacute;sico, nada que ver con volar en un avi&oacute;n... Aunque a los mandos de una avioneta tambi&eacute;n experimentas un curioso desdoblamiento: por una parte, el piloto que controla todo el aspecto mec&aacute;nico; y por otra, el que contempla el mundo desde la cabina y no cabe de su asombro ante tanta belleza... Volar y escribir pueden ser hasta cierto punto dos experiencias trascendentes. Con las dos puedes entrar f&aacute;cilmente en eso que llaman la "zona", esa sensaci&oacute;n de flotar en el tiempo que tambi&eacute;n experimentan los m&uacute;sicos o los atletas... Aunque cualquiera que sienta una "llamada" y haga algo que de verdad le apasiona puede entrar en ese estado.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P:</strong> &iquest;Sigue teniendo la impresi&oacute;n de que "Juan Salvador Gaviota" no lo escribi&oacute; realmente usted, o que lo escribi&oacute; siguiendo alg&uacute;n "dictado divino"? <strong>R: </strong>Lo que tengo claro es que ese libro estaba luchando por salir al encuentro con el mundo, y que yo me limit&eacute; a "trascribirlo" cuando le lleg&oacute; su momento... Aun as&iacute;, tuvo que pasar por una dura prueba: <strong>me lo rechazaron 18 veces</strong> y me dio tiempo a escribir otros tres libros mientras encontraba editor. Nadie quer&iacute;a o&iacute;r hablar en Manhattan de la "gaviota parlante", hasta que la editora Eleanor Friede -que tambi&eacute;n volaba- se enamor&oacute; de la historia y logr&oacute; que lo publicaran en McMillan. Me pagaron 5.000 d&oacute;lares por los primeros 5.000 ejemplares, y el peque&ntilde;o libro ech&oacute; a volar... hasta llegar a los dos millones de copias en Estados Unidos.</span></p><p><span style="font-size: small;">'Yo creo en la existencia de un autor interior: esa criatura que es la que se inventas las historias y te las va contando'</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P:</strong> &iquest;C&oacute;mo se sobrevive a un &eacute;xito como el de 'Juan Salvador Gaviota'?<br /><strong>R: </strong>He aprendido a distinguir entre el &eacute;xito como escritor y el &eacute;xito comercial. Para m&iacute;, el &eacute;xito se alcanza cuando logras la &uacute;ltima l&iacute;nea del libro y abrazas a la criatura con esa sensaci&oacute;n de plenitud. Personalmente, considero un &eacute;xito las 'Cr&oacute;nicas de los hurones', que aqu&iacute; en Estados Unidos se han descatalogado porque no se venden. Es curioso... Donde m&aacute;s se han vendido ha sido en Italia y en Espa&ntilde;a &iquest;Acaso sois los espa&ntilde;oles m&aacute;s rom&aacute;nticos?</span></p><p><span style="font-size: small;">P: &iquest;'Vuela conmigo' es acaso una vuelta a los or&iacute;genes?<br />R: No s&eacute; hasta qu&eacute; punto. <strong>La figura del aviador no estaba prevista siquiera al principio</strong>. Durante cinco a&ntilde;os me cocentr&eacute; en la historia, que se iba a titular 'El hipnotizador', pero una y otra vez era incapaz de ir m&aacute;s all&aacute; del primer cap&iacute;tulo. En mi rutina como escritor suelo empezar en falso cuatro o cinco veces, pero este libro se estaba atascando especialmente... Hasta que un d&iacute;a escuch&eacute; la voz proverbial que me dijo: "Richard, el protagonista no tiene por qu&eacute; saber nada de hipnosis". Y as&iacute; fue como surgi&oacute; el personaje de Jamie Forbes, en homenaje a mi primer instructor de vuelo... Jamie tiene esa tensa experiencia ayudando a aterrizar a una mujer que se ha quedado a los mandos de una avioneta con su marido inconsciente. Ella asegura que ha sido capaz de la proeza porque el instructor la ha hipnotizado, Jamie no le da mayor importancia al hecho... Es un libro sobre el poder de la sugesti&oacute;n, y tambi&eacute;n sobre los regalos que damos al mundo sin ser conscientes de ellos.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>Usted establece habitualmente una relaci&oacute;n muy &iacute;ntima con el lector que va m&aacute;s all&aacute; del propio libro..<br /><strong>R: </strong>No me quiero esconder de mi lector. Quiero decirle: aqu&iacute; tienes lo mejor de mi humanidad, en este espacio privado que compartimos. Aspiro a ser un espejo para el lector, que vea de alg&uacute;n modo reflejadas sus experiencias, sus triunfos y sus fracasos, que pueda llorar o palpitar conmigo, como me ocurre a m&iacute; como lector cuando lloro o palpito con un libro. Un buen libro es una ocasi&oacute;n para cambiar tu visi&oacute;n del mundo, o al menos eso pienso yo.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P:</strong> Hay quien define sus novelas fomo "metaf&iacute;sicas o filos&oacute;ficas". Tambi&eacute;n se han referido a sus libros como de "peque&ntilde;o tama&ntilde;o" y de "largo alcance"...<br /><strong>R: </strong>Me halaga esa &uacute;ltima definici&oacute;n, aunque la verdad es que mis libros son mucho m&aacute;s largos originalmente. Gran parte de la edici&oacute;n consiste simple y llanamante en cortar. En 'Alas para vivir', por ejemplo, suprim&iacute; los primeros quince cap&iacute;tulos y decid&iacute; empezar por el cap&iacute;tulo 16. Siempre me estoy cuestionando: &iquest;es necesaria esta frase? &iquest;son necesarios este p&aacute;rrafo o este cap&iacute;tulo?</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>&iquest;No se ha sentido a veces volando solo como escritor? &iquest;A qu&eacute; otros escritores de sus generaci&oacute;n siente m&aacute;s o menos cercano?<br /><strong>R:</strong> No tengo muchos amigos escritores, ni me relaciono con el mundillo literarios, pero Ray Bradbury me viene constantemente a la cabeza. "El vino del est&iacute;o" es uno de esos relatos que te impregnan para siempre. De Ray aprend&iacute; tambi&eacute;n a aplicar a rajatabla mi primer principio como escritor: no pienses, deja que las ideas fluyan.<strong> El segundo principio es: divi&eacute;rtete. Y el tercero: no te preocupes</strong>, sigue el impulso y piensa que la historia te ha venido dada de alg&uacute;n modo, no te preocupes por lo que pueda pensar el editor o los lectores. Si hubiera tenido en mi mente a los editores cuando escrib&iacute; 'Juan Salvador Gaviota', posiblemente habr&iacute;a arrojado el libro por la ventana...</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto el mensaje de "Juan Salvador Gaviota" resuena al cabo de m&aacute;s de tres d&eacute;dadas?<br /><strong>R: </strong>Creo que esa mensaje sigue siendo v&aacute;lido hoy en d&iacute;a: reconoce esa chispa en ti mismo, busca lo que de verdad te apasiona e intenta aportar y manifestar algo bello al mundo. Siempre he cre&iacute;do en el poder del individuo; no me han atra&iacute;do excesivamente los grupos ni los movimiento de masas.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P:</strong> &iquest;Hasta qu&eacute; punto fabricamos nuestra propia realidad?<br /><strong>R: </strong>Ese es un de los principios contra los que me he rebelado toda mi vida. No construimos nuestras realidad, en todo caso construimos las apariencias y nos acomodamos a ellas. <strong>La realidad no tiene nada que ver con el espacio y el tiempo</strong>, la realidad es el amor incandescente y absoluto y c&oacute;mo ese amor se manifietas en la vida diaria. Ynuestra misi&oacute;n en la tierra es expersarlo en algo con lo que podamos brillar, aunque ese brillo sea un peque&ntilde;o punto en el cielo y pase desapercibido al com&uacute;n de los mortales.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>P: </strong>Volvemos a mirar al cielo, justo donde empezamos... <strong>R:</strong> S&iacute;, porque es en el aire donde tomamos conciencia de lo que somos de verdad: somos seres espirituales que viven en un cuerpo f&iacute;sico durante un tiempo determinado, de la misma manera que nos acompa&ntilde;a el avi&oacute;n mientras volamos.</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p>]]></description>            <pubDate>Mon, 05 Oct 2009 09:22:11 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El instante mágico. Paulo Coelho. El Semanal.</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/10/00342-el-instante-magico-paulo-coelho-el-semanal.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><br /><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td width="95"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 100%;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">EL INSTANTE M&Aacute;GICO</span></strong></p></td></tr><tr><td width="10"><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr><tr><td colspan="2"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td valign="top" width="370"><p><br /><br /><br /><span style="font-size: small;"><strong>Es necesario correr algunos riesgos. S&oacute;lo entendemos</strong> adecuadamente el milagro de la vida cuando permitimos que lo inesperado se manifieste. <br /><br /><strong>Todos los d&iacute;as, Dios nos da &ndash;junto con el Sol&ndash; un momento</strong> en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los d&iacute;as intentamos fingir que no vemos este momento, que no existe, que hoy es igual que ayer y ma&ntilde;ana ser&aacute; igual que hoy. Pero el que presta atenci&oacute;n descubre el instante m&aacute;gico. Puede esconderse en el momento de meter la llave en la cerradura, ya por la ma&ntilde;ana, o en el silencio que sigue a la cena, o en cualquiera de las mil y una cosas que nos parecen repetidas. Ese momento existe &ndash;un momento en el que toda la fuerza de las estrellas nos atraviesa y nos permite hacer milagros&ndash;. <br /><br /><strong>La felicidad es a veces un don, pero generalmente</strong> es una conquista. El instante m&aacute;gico nos ayuda a cambiar, nos empuja en la direcci&oacute;n de nuestros sue&ntilde;os. Vamos a sufrir, vamos a pasar por momentos dif&iacute;ciles, vamos a enfrentar muchas desilusiones, pero todo eso es pasajero, inevitable, y acabaremos enorgulleci&eacute;ndonos de las marcas se&ntilde;aladas por todos los obst&aacute;culos. En el futuro podremos mirar hacia atr&aacute;s con orgullo y fe. <br /><br /><strong>Pobre del que tuvo miedo de correr riesgos.</strong> Porque tal vez no se decepcione nunca ni tenga desilusiones ni sufra como los que tienen un sue&ntilde;o que cumplir. Pero cuando mire hacia atr&aacute;s &ndash;porque siempre se acaba mirando hacia atr&aacute;s&ndash;, va a escuchar a su coraz&oacute;n diciendo: &laquo;&iquest;Qu&eacute; hiciste con los milagros que Dios sembr&oacute; a lo largo de tus d&iacute;as? &iquest;Qu&eacute; hiciste con los talentos que tu Maestro te confi&oacute;? Los enterraste bien hondo en una fosa, porque ten&iacute;as miedo de perderlos. Por lo tanto, &eacute;sta es tu herencia: la certeza de que desperdiciaste tu vida&raquo;. <br /><br /><strong>Pobre del que llega a escuchar estas palabras.</strong> Porque entonces creer&aacute; en los milagros, pero los instantes m&aacute;gicos de su vida ya habr&aacute;n pasado. Tenemos que escuchar al ni&ntilde;o que fuimos un d&iacute;a y que a&uacute;n existe en nuestro interior. Este ni&ntilde;o sabe de instantes m&aacute;gicos. Podemos sofocar su llanto, pero no podremos acallar su voz. <br /><br /><strong>Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida</strong> con la inocencia y el entusiasmo de la infancia, la vida deja de tener sentido. <br /><br /><strong>Existen muchas maneras de suicidarse. Los que intentan</strong> asesinar su cuerpo ofenden la ley de Dios. Los que procuran matar su alma tambi&eacute;n ofenden la ley de Dios, aunque su crimen resulte menos visible a los ojos de los hombres. <br /><br /><strong>Pongamos atenci&oacute;n en lo que nos dice el ni&ntilde;o que llevamos</strong> guardado en el pecho. No nos avergoncemos por su causa. No debemos dejar que tenga miedo por estar solo o porque casi nunca lo escuchamos. <br /><br /><strong>Vamos a permitir que tome un poco las riendas de nuestra</strong> existencia. Este ni&ntilde;o sabe bien que cada d&iacute;a es diferente del anterior. <br /><br /><strong>Vamos a hacer que se sienta nuevamente querido. Vamos</strong> a agradarlo, aunque eso signifique actuar de forma algo ins&oacute;lita para nosotros mismos, aunque los dem&aacute;s consideren que estamos haciendo tonter&iacute;as. <br /><br /><strong>Recuerden que la sabidur&iacute;a de los hombres Dios la ve</strong> como locura. Si escuchamos al ni&ntilde;o que tenemos en el alma, nuestra mirada volver&aacute; a brillar. Si no perdemos el contacto con este ni&ntilde;o, no perderemos el contacto con la vida. <br /><br /><strong>&iexcl;Vivamos todos los instantes m&aacute;gicos de este a&ntilde;o!</strong></span></p></td></tr><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td valign="top" width="370"><p><span style="font-size: small;"><br /><br /></span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p>]]></description>            <pubDate>Sun, 04 Oct 2009 10:43:09 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Pirómanos y extintores. Juan Manuel De Prada. El Semanal.</title>            <link>http://gaviota72.blogcindario.com/2009/09/00341-piromanos-y-extintores-juan-manuel-de-prada-el-semanal.html</link>            <description><![CDATA[<br /><br /><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 100%;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">PIR&Oacute;MANOS Y EXTINTORES</span></strong></p></td></tr><tr><td width="10"><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td><td><p><strong><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></strong></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr><tr><td><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" style="width: 400px;"><tbody><tr><td width="10"><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p></td><td valign="top" width="370"><p><br /><br /><br /><span style="font-size: small;"><strong>Uno de los rasgos m&aacute;s distintivos y definitorios de nuestra</strong> &eacute;poca es la incapacidad para percibir la idea, el denominador com&uacute;n o principio que explica los fen&oacute;menos que se despliegan ante nuestros ojos; y de ah&iacute; se desprende la incapacidad para combatir las calamidades que nos afligen, a las que atacamos en sus consecuencias, sin atender a sus or&iacute;genes (o lo que a&uacute;n resulta m&aacute;s aflictivo, despu&eacute;s de haberlas alimentado en sus or&iacute;genes). As&iacute;, el hombre contempor&aacute;neo se halla inmerso en un f&aacute;rrago de problemas que no sabe c&oacute;mo solucionar; o para los que dispone soluciones que s&oacute;lo los combaten en su expresi&oacute;n contingente, sin atender a sus causas. Ocurre esto porque ya no existe una capacidad para enjuiciar la realidad desde una perspectiva abarcadora que la explique de modo coherente; y as&iacute; todos nuestros juicios est&aacute;n atrapados en una telara&ntilde;a de impresiones confusas y contradictorias. Y, cuanto m&aacute;s tratamos de enfrentarnos a lo contingente, m&aacute;s nos enredamos en su telara&ntilde;a mistificadora. <br /><br /><strong>Pruebas de esta incapacidad las tenemos por doquier:</strong> si aumenta el n&uacute;mero de cr&iacute;menes perpetrados por adolescentes, pensamos que la soluci&oacute;n consiste en rebajar la edad penal; si las escuelas se han convertido en aquelarres donde triunfa la indisciplina, pensamos que la soluci&oacute;n consiste en otorgar a los maestros rango de &laquo;autoridad p&uacute;blica&raquo;; si crecen los embarazos no deseados, pensamos que la soluci&oacute;n se halla en repartir condones o en legalizar el aborto, etc&eacute;tera. O bien proponemos soluciones alternativas, que entran en colisi&oacute;n con las soluciones expuestas; pero que comparten con ellas un mismo rasgo caracter&iacute;stico: son soluciones fundadas en juicios contingentes, incapaces de penetrar el meollo del problema, incapaces de abarcarlo por entero y de combatirlo en sus or&iacute;genes. Naturalmente, esta incapacidad para combatir las calamidades en sus or&iacute;genes beneficia a quienes han hecho del combate de las calamidades en sus consecuencias su coartada vital; que, por lo com&uacute;n, son los mismos que las han alimentado en sus or&iacute;genes. Y es que, manteniendo nuestro juicio sobre la realidad en un plano puramente contingente, se azuza el rifirrafe ideol&oacute;gico; y as&iacute; se evita que los problemas sean sanados en su ra&iacute;z. Porque la garant&iacute;a de supervivencia del rifirrafe ideol&oacute;gico consiste en impedir que la gente llegue a saber d&oacute;nde se halla la ra&iacute;z del problema, engolfada como est&aacute; en elegir entre las soluciones contingentes que se ofrecen a su elecci&oacute;n. <br /><br /><strong>Para garantizar su supervivencia, los promotores del</strong> rifirrafe ideol&oacute;gico cuentan con un poderos&iacute;simo instrumento de mistificaci&oacute;n, disfrazado de &laquo;pluralidad&raquo;, &laquo;libertad de opini&oacute;n&raquo; y dem&aacute;s bellas falsedades muy del gusto de nuestra &eacute;poca. Consiste este instrumento en convertir los medios de comunicaci&oacute;n en un pandem&oacute;nium o guirigay de opiniones en porf&iacute;a, proferidas por personas que, a imagen y semejanza de los promotores del rifirrafe ideol&oacute;gico, son incapaces de conducir los hechos hasta sus primeras causas, incapaces de hallar entre el embrollo de enrevesadas minucias con que nos golpea la realidad el hilo conductor que lleva hasta los principios originarios. Esta incapacidad para alcanzar los principios originarios suele deberse a que son personas carentes de principios, que sustituyen por una adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica; y as&iacute;, en lugar de rescatar del estr&eacute;pito circundante la nota originaria que podr&iacute;a otorgar una melod&iacute;a a la realidad, a&ntilde;aden nuevos ruidos discordantes al estr&eacute;pito. De este pandem&oacute;nium o guirigay se abastece luego el pueblo sometido (esto es, la ciudadan&iacute;a); y cualquier intento de quebrar este c&iacute;rculo vicioso resulta un empe&ntilde;o est&eacute;ril, porque la realidad se ha convertido ya en un campo de Agramante en el que cualquier razonamiento que trate de ascender hasta los or&iacute;genes del problema se torna ininteligible. <br /><br /><strong>Y s&iacute;, en medio de este campo de Agramante en el que se</strong> desenvuelve el pueblo sometido, los promotores del rifirrafe ideol&oacute;gico pueden dedicarse impunemente a alimentar las calamidades en sus or&iacute;genes, para luego proponer soluciones contingentes &ndash;siempre ineficaces&ndash; que las combatan en sus consecuencias. Son pir&oacute;manos que, despu&eacute;s de prender fuego, tratan de tranquilizarnos, aduciendo que tienen un extintor a mano; y, a la vista del extintor, el pueblo sometido discute el modo de dirigir el chorrito contra las llamas, sin darse cuenta de que la ra&iacute;z del mal est&aacute; en el pir&oacute;mano, no en las llamas; y que la soluci&oacute;n no est&aacute; en el extintor, sino en la reducci&oacute;n del pir&oacute;mano.</span></p></td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><br />]]></description>            <pubDate>Mon, 28 Sep 2009 10:52:35 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>