Domingo, 21 de febrero de 2010
Publicado por Salazara72 @ 11:41
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SOBRE LA CONDICIÓN HUMANA
 
 


Tapando el Sol con la mano
Un discípulo fue a ver al rabino Nahman de Braslaw:
–No voy a continuar con mis estudios de los textos sagrados –dijo–. Vivo en una pequeña casa con mis hermanos y mis padres y nunca encuentro las condiciones ideales para concentrarme en lo que es importante.
Nahman apuntó al Sol y le pidió a su discípulo que levantase la mano frente a su rostro para interrumpir la visión del astro rey. El discípulo así lo hizo.
–Tu mano es pequeña y, sin embargo, has conseguido ocultar totalmente la fuerza, la luz y la majestad del inmenso Sol. De la misma manera, los pequeños problemas consiguen darte la disculpa necesaria para no proseguir con tu búsqueda espiritual.
Al igual que la mano tiene el poder de esconder el Sol, la mediocridad tiene el poder de esconder la luz interior. No culpes a los demás por tu propia incompetencia.

¿De quién es la culpa?
Una pareja salió de vacaciones. Al regresar, se encontraron con que la puerta había sido forzada: los ladrones se habían llevado todo.
El marido acusó a la mujer, diciéndole que no había echado los cerrojos. Ella afirmó, por su parte, que a él se le había olvidado cerrar la puerta con llave.
Así dio inicio a una prolongada discusión, hasta que los vecinos llamaron a un religioso para intentar serenar los ánimos.
–La culpa es de ella, que siempre ha sido muy descuidada –dijo el marido.
–Ni hablar. Él es el que tiene la culpa, que nunca pone atención en lo que hace –respondió la mujer.
–Un momento –dijo el religioso–. Nos pasamos la vida culpándonos los unos a los otros por cosas que no hemos hecho y acabamos cargando un fardo que no nos pertenece. ¿Acaso no se os ha pasado por la cabeza que los ladrones son los verdaderos culpables del robo?

Dios y el amor del hombre
Un hombre se acercó al filósofo Ramanuja y le pidió:
–Muéstreme el camino hacia Dios.
–¿Alguna vez te has enamorado de alguien?
–¿Enamorarme? ¿Qué es lo que el gran maestro quiere decir con eso? Yo me prometí a mí mismo que nunca me aproximaría a una mujer; huyo de ellas como quien intenta escapar de una enfermedad. Ni siquiera las miro: cuando pasan, cierro los ojos para concentrarme mejor en mi búsqueda espiritual.
–Procura regresar mentalmente al pasado e intenta descubrir si alguna vez, a lo largo de toda tu vida, hubo algún momento de pasión que dejase tu espíritu y tu cuerpo llenos de fuego.
–He venido hasta aquí para aprender a rezar, no los procedimientos para enamorarse de una mujer.
Ramanuja se quedó en silencio durante algunos minutos y, finalmente, dijo:
–No puedo ayudarte. Si aún no has probado el amor, nunca conseguirás sentir la paz de una oración. Por tanto, regresa a tu ciudad, enamórate y ven a buscarme de nuevo sólo cuando tu alma esté colmada de momentos felices.

 

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