Las Cocinas. Vicente Núñez.
En invierno se cuelgan cortinas de colores,
madapolanes vivos y cretonas a cuadros,
y en verano persianas entre cuyas rayuelas
el patio se ve como un juguete antiguo.
Pero aquellas que vimos, y las que aún nos quedan,
han de vivir, abuelo; las cocinas no mueren.
Han de vivir. Mi padre se levanta y nos dice
que el trabajo abrillanta la leña cuando arde
y que el fuego que hacemos en nuestra chimenea
queda porque tenemos ganada la candela.
Quema el fuego y la silla de mi padre nos dice
cosas que ni sabemos, pero que adivinamos.
La granazón del fruto y el último aguacero
sobre los alcaceles tiernos como unn recuerdo.
Tiembla la silla entonces o tranquila se mece,
arden bien los cigarros al compás de la leña
y “Robert”, inquietísimo, levanta las orejas
y empieza a hacerle señas con el rabo a mi madre.
Son las cocinas. Hemos visto ya muchas lunas
llamar con los nudillos a la puerta y no abrimos,
que cuando Carmen fríe gira por la antesala
una nube de aceite queu produce saliva....