Idilio. La Ausencia. José Iglesias De La Casa.
Mírote en noche del helado invierno
rotos tus cuernos, Luna amortiguada;
y entre negros celajes ofuscada,
muestras falto de luz el rostro tierno,
de Febo desdeñada.
Tal yo mezquina entre una niebla oscura
quedo al desdén que el ánimo me hiela,
sin luz ni gala, mi cariño vuela,
mísero, solo y pobre de ventura,
y sin tu centinela.
Sólo a ti he descubierto mis amores,
sólo a ti he dado cuenta de mi vida
como a la secretaria más querida,
que el cielo pudo darme en sus favores,
de que ando despedida.
Que si acaso el cruel, cuya memoria
siempre en mi alma vivirá guardada,
llegaré aquí a sazón que declarada
esté ya por la muerte la victoria
de mi vida cansada;
cuéntale con dolor mi amarga nueva:
y por corona de mi triste suerte,
dirás ¡ay,Dios¡, que en este paso fuerte
muy más su ausencia de ánimo me lleva,
que el brazo de la muerte.