A veces. Sara Pérez-Pavés.
A veces yo destrozaba nuestros sueños para gozar
el placer de reconstruirlos, de inventarlos a nuestra
medida; pero un día perdí las riendas de la noche
y los caballos desbocados se alejaron
dejándome en las manos un jirón de piel, un botón de sangre,
una perla líquida.
La noche, como un espejo sin azogue, no me quiso acoger
y en la profundidad te llamo sin oirme, te miro sin verme,
te amo sin sentirme.
A veces yo rompía nuestras canciones para gozar
el placer de recomponerlas y escucharlas a nuestra medida;
pero un día perdí las riendas de mi voz
y los trinos sin acorde me dejaron en el pecho una espina
de fuego y el sabor amargo de tu silencio.
El día, con sus blancas partituras inconclusas,
no que quiso acoger y desde el silencio te llamo sin oirme,
te miro sin verme, te amo sin sentirme.
A veces yo quemaba mi pensamiento para gozar el placer
de renovarlo intacto para ti; pero un día perdí
las riendas del corazón que se escapó pletórico y no supe
quererte. El cielo, reflejado en el mar,
me esperaba brillante y desde la eternidad te llamo
sin oírme, te miro sinn verme, te amo sin sentirme...
...A veces te soñaba, cantaba y pensaba...
A veces yo te amaba.