Una nueva lectura del Cantar del Mio Cid.
Especialistas de la Universidad de Zaragoza descifran caracteres hasta ahora ilegibles del manuscrito antiguo de la obra. Entre los hallazgos está un retrato que el copista del texto hizo del moro Abengalbón.
::Un texto envuelto aún en varios misterios (Edición impresa)
MARIANO GARCÍA. Zaragoza | El Cantar del Mio Cid ya no guarda secretos. Los aragoneses Alberto Montaner, máximo especialista en la obra, y Ángel Escobar, responsable en España de un proyecto europeo para la lectura de palimpsestos y manuscritos antiguos, han desvelado prácticamente todos los secretos que guardaba. Los resultados científicos de la investigación fueron presentados hace unos días en San Millán de la Cogolla, en el Congreso Internacional Códices Literarios Españoles. Unos días antes, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores daba a conocer una edición crítica del clásico de la literatura medieval, ahora que se celebra su octavo centenario, en la que Montaner aborda la obra desde su conocimiento enciclopédico y apoyándose en los hallazgos aportados por las nuevas tecnologías.
"El 80% del manuscrito que conserva la Biblioteca Nacional es perfectamente legible a simple vista -señala Alberto Montaner-. El problema radica en ese 20% que es ilegible, y que en algún caso pertenece a pasajes clave. Para ese 20% nos hemos venido fiando del trabajo de anteriores editores de la obra, pero ahora, gracias a la técnica de la fotografía hiperespectral, hemos conseguido recuperar prácticamente todo el texto. Ha sido imposible recuperar media docena de letras, lo que es verdaderamente poco, teniendo en cuenta que el manuscrito cuenta con unos 130.000 caracteres".
Ángel Escobar, profesor de Filología Latina en el Departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad de Zaragoza, es pionero en España en la utilización de la técnica de la fotografía hiperespectral. "La máquina que utilizamos es, en esencia, un escáner, y hace un análisis del documento en distintas longitudes de onda, desde la gama sensible al ultravioleta a la gama sensible al ultrarrojo". La máquina toma treinta imágenes de cada página, recorriendo el espectro citado. En el caso de palimpsestos, escrituras ocultas, manuscritos afectados por la humedad o con daños en el soporte, los resultados son espectaculares. Así que enseguida se pensó en la posibilidad de aplicar esta nueva técnica al manuscrito del Cantar. El CILENGUA, Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, respaldó la investigación. Y del 9 al 11 de mayo pasado, aprovechando que el manuscrito iba a ser tratado y reencuadernado por especialistas de la Biblioteca Nacional, Alberto Montaner y Ángel Escobar se desplazaron a Madrid y realizaron las fotografías de cada página del documento. En una habitación con temperatura y humedad constantes, y bajo la supervisión de una conservadora del centro. Montaner se ha ocupado luego de revisar todas las fotografías y extraer conclusiones.
"Es un texto emblemático de la literatura española, y por eso es muy emocionante trabajar con él -señala Ángel Escobar-. Pero también tengo que decir que he visto muchísimos manuscritos en la Bibliotea Nacional y no recuerdo ninguno tan dañado por los reactivos".
"Un reactivo es un producto químico que reacciona en contacto con la tinta y que, cuando ésta es pálida o desvaída, se reaviva y permite leer el texto -explica Alberto Montaner-. El problema es que, aunque el único que reconoce abiertamente haberlos empleado es Menéndez Pidal, puede decirse que todos los que han editado la obra se han ayudado de reactivos. Los dos productos clásicos eran el ácido gálico y la llamada 'tintura de Gioberti', que es una solución de hierro y cianuro potásico, pero también se empleaba ácido clorhídrico o sulfidrato amónico. El reactivo hace que la tinta sea visible durante unos segundos, pero luego produce una mancha negra que acaba por cubrir y ocultar la escritura".
La cámara y software MuSIS, que ha sido desarrollada por la empresa Forth Photonics, tiene aplicaciones no solo en el campo de los manuscritos, sino también en el de la pintura. Las treinta fotografías que toma pueden ser cotejadas mediante un programa desarrollado para ella, Resolve, que permite recuperar textos perdidos.
"Grandes sorpresas no nos hemos llevado muchas -subraya Alberto Montaner-, porque, no en vano, se trata de un texto que ha sido muy estudiado y ha sido objeto de numerosas ediciones. Pero sí es cierto que en algunos puntos controvertidos tenemos ya una certeza total. Menéndez Pidal era el único editor que había leído en un punto del manuscrito la forma arcaica 'roy', y ahora hemos visto que sí, que figura allí donde dice. También nos hemos encontrado alguna curiosidad. Siempre se había pensado que el documento solo tiene dos ilustraciones, dos dibujos de sendas cabezas femeninas. Ahora, con la fotografía hiperespectral hemos descubierto, en un margen que aparentemente no tenía nada, un retrato del moro Abengalbón, del que no se sabía nada".
Montaner prepara actualmente una transcripción casi facsímil del texto, la más fiable y cercana a lo que aparece en el manuscrito, incluidas las correcciones realizadas por el copista. Al tiempo subraya que la edición crítica que ha preparado para Galaxia Gutenberg "no es la definitiva, porque nunca existe una edifición definitiva de un clásico de la literatura. Introduzco novedades, pero son de un grado de sutileza absoluta. Entre la edición que preparé en el 93 y ésta hay cambios en tan solo una decena de los casi 4.000 versos que tiene el manuscrito". Y concluye: "Pero sobre las obras literarias nunca se ha dicho todo, porque cada época tiende a hacer su propia lectura. Desde el punto de vista de la investigación literaria va evolucionando la forma de interrogar a los textos. No siempre se le preguntan las mismas cosas a un clásico, así que es posible abrir nuevas interpretaciones. Siempre es posible decir algo nuevo, pero no hay que intentar ser original a toda costa, porque se acaba diciendo alguna majadería colosal".