¿ Quién abrirá definitivamente mi vida
con esa limpia puñalada de árboles
que se vislumbra en la crónica del futuro
consignada en mi diario?
Si llegara ese dia
juntos le prenderíamos fuego a esta vieja ciudad
a esta turbia ciudad que nos legaron los muertos,
fuego purificador
para acabar de una vez con toda su lepra,
ciudad, ciudad
que hueles a moho y ratas
y a telarañas bordadas con agujas de lluvia
por mis ojos cansados
que observan ansiosamente la huida del ruido
más allá de los arcos del puente,
y el agua sucia que fluye
como la sangre inmunda de un cementerio
por el cauce de mis palabras
inútiles.