viernes, 21 de septiembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 23:11
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Me complacía
oir lo bien que sonaba mi voz
al compás de los gestos expresivos
con que manifestaba mi mundo interior
y el calor de los sentimientos.
Y de pronto el disgusto, la sorpresa
de descubrir en el fondo de mis palabras
sólo el ruido de un disco.
Un disco dando vueltas,
¿ Adónde se ha ido la fuerza de mi ser,
la inquebrantable agonía del espíritu,
la furia con que arremetía contra todas las cárceles
en que nos recluyen, como presuntos reos
a la espera de juicio?
No puede ser, no puedo ser yo
ese informe ruido mecánico,
porque si miro a lo alto, las estrellas
son las piedras lanzadas por mis manos
para romper la bóveda del cielo.
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