...Una dificultad reside en que no existe una línea divisoria clara entre las formas de agresividad que todos lamentamos y aquellas que no podemos desautorizar si hemos de sobrevivir. Cuando un niño se rebela contra la autoridad está siendo agresivo, pero también manifiesta un impuslso de independencia que es parte necesaria y valiosa del desarrollo. El deseo de poder, en su forma extensa, presenta aspectos desastrosos que todos conocemos, pero el afán de superar las dificultades o por conseguir el dominio sobre el mundo exterior constituye la base de las mayores realizaciones humanas. Algunos autores definen la agresión como “la repuesta que sigue a la frustración” o como un “acto cuyo objetivo-respuesta es causar daño a un organismo. En opinión del autor, estas definiciones imponen unos límites al concepto de agresividad de no están de acuerdo con los hechos subyacentes de la naturaleza humana que el término trata de extresar. Vale la pena observar, por ejemplo, que las palabras con que acostumbramos a describir el esfuerzo intelectual son palabras agresivas. Atacamos problemas o les hincamos el diente. Dominamos un tema cuando hemos luchado con él y vencido sus dificultades. Aguzamos el ingenio, esperando que nuestro espiritu desarrolle una penetración suficientemente afilada para poder diseccionar mejor un problema en sus partes componentes. Aunque las tareas intelecturales resultan a menudo defraudantes, afirmar que todo esfuerzo intelectual es consecuencia de la frustración es atribuir un colorido demasiado negativo al impulso positivo de comprender y dominar el mundo exterior.
Seguiré poniendo fragmentos de éste libro, es muy interesante y real.