Más cerca de mi estuvieras
y tampoco podría
verte; llegar hasta la orilla
dómo permaneciste, llegar,
buscar la voz secreta, los signos de la vida,
o ante un mar ansioso los pasos furtivos.
Qué vacío, qué enorme vacío
sentí, por ver primera cuando hablaste
de esa visita turbadora,
del sueño familiar
adonde con amor y miedo regresabas.
Me dije, yo me dije
podría con mis manos
retener tu partida, y puse
la misma voluntad, el mismo empeño
con que intentaba ahora descifrar entre ruinas
( si acaso aquí estuviste)
una sola señal de tu paso en la vida.