¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito¡
¡Campillo, amarillento,
como tosco sayas de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina¡
¡Aquellos diminutos perujales
de tierra dura y fría.
donde apuntan centenos y trigales
que el pan moreno nos dará un día¡
Y otra vez roca y roca, pedregales
desnudos y pelados serrijones,
la tierra de las águilas caudales,
malezas y jarales,
hierbas monteses, zarzas y cambrones.
¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía¡
¡Castilla, tus decrépitas ciudades¡
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades¡
¡Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte¡
Era una tarde, cuando el campo huía
del sol, y en el asombro del planeta,
como un globo morado aparecía
la hermosa luna, amada del poeta.
En el cárdeno cielo violeta
alguna clara estrella fulguraba.
El aire ensombrecido
oreaba mis sienes y acercaba
el murmullo del agua hasta mi oído.
Entre cerros de plomo y de ceniza
manchados de roídos encinares,
y entre calvas roquedas de caliza,
iba a embestir los ocho tajamares
del puente del padre río,
¡Oh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
del sol, tras la nube cenicienta¡...
¿ Y el viejo romancero
fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
¿ Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla.
Querida Noè, pues vaya con el pòema de Machado que has dejado en la pàgina.
Machado es uno de mis poetas preferidas, y casi me has hecho llorar de lo bonito y profundo que llega.
Un beso que cruza el mar
y lo lleva el viento....
Ya te dije Adriana que sería un bonito poema de Antonio Machado, pues tengo un libro enterito lleno de poemas de Machado, seguiré buscando más, aunque ahora le toca a Sefarad de Antonio Muñoz Molina, un libro que me gustó mucho. Besos querida Adriana y gracias por seguir aquí.