No busqueís algo escondido. El ser sólo es presencia.
Lo vemos. Lo tocamos. Lo escuchamos
en cuanto tontamente llamamos apariencia.
Estamos inventando falsos paraísos
y aún teniéndolo todo no vemos el regalo:
El instante es lo eterno; lo real, el prodigio.
En un pelo cualquiera de tu pobre cabeza
metafísica y tonta, todo el ser está entero
En tu nariz, tu dedo, y en cuanto nunca piensas.
Pero no es creíble, cierto, la impensable evidencia,
la tontería alegre sin causa y sin efecto
de ser, y sólo ser, un momento, existencia.
¡ Oh momento perpétuo¡ No un momento en el tiempo.
Pues ¿ qué hay más absoluto que el hoy cuando nos
colma?
En él está mi ser viendo pasar los cuentos:
Los aburridos cuentos y las historias locas
que tanto nos alejan de lo único asombroso:
El ser que se revela, total, en cualquier cosa.
Oh ser, sí, de verdad, el ser, el ser completo
puesto que nada existe que no sea apariencia
y en cualquier existencia lo total se da entero¡