S?bado, 01 de septiembre de 2007
Publicado por Salazara72 @ 23:17
Comentarios (0)  | Enviar
Hoy leyendo El Conde Lucanor, y busc?ndolo en internet me he encontrado esto es referente al cuento 2.5, me ha llamado mucho la atenci?n y por supuesto quiero compartirlo,, este libro s? que realmente ense?a, ya sab?is mi af?n de aprendizaje, as? que seguir? leyendolo hasta el final, por supuesto, seguro que me ense?a algunas cosas m?s y realmente necesito aprender muchas cosas, porque a?n soy como dir?a un poco ?ingenua? no lo s?, realmente no lo s?, pero bueno los libros y las lecturas nos hacen aprender y saber m?s de ?sta vida.


La Vanidad de Do?a Truana.

AL FINAL, LAS ILUSIONES FALSAS Y VANAS RESULTAN EN DESASTRE.

TENGA CUIDADO CON LAS ILUSIONES Y LA VANIDAD.

Cuento VII
Lo que sucedi? a una mujer que se llamaba do?a Truhana

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:
-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y tambi?n me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me ser?a de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final ser?n muy grandes.
Y entonces le cont? a Patronio cuanto ?l sab?a. Al o?rlo Patronio, contest? al conde:
-Se?or Conde Lucanor, siempre o? decir que el prudente se atiene a las realidades y desde?a las fantas?as, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a do?a Truhana.
El conde le pregunt? lo que le hab?a pasado a esta.
-Se?or conde -dijo Patronio-, hab?a una mujer que se llamaba do?a Truhana, que era m?s pobre que rica, la cual, yendo un d?a al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empez? a pensar que vender?a la miel y que, con lo que le diesen, comprar?a una partida de huevos, de los cuales nacer?an gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, comprar?a ovejas, y as? fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio m?s rica que ninguna de sus vecinas.
?Luego pens? que, siendo tan rica, podr?a casar bien a sus hijos e hijas, y que ir?a acompa?ada por la calle de yernos y nueras y, pens? tambi?n que todos comentar?an su buena suerte pues hab?a llegado a tener tantos bienes aunque hab?a nacido muy pobre.
?As?, pensando en esto, comenz? a re?r con mucha alegr?a por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cay? al suelo y se rompi? en mil pedazos. Do?a Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empez? a llorar y a lamentarse muy amargamente -51- porque hab?a perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. As?, porque puso toda su confianza en fantas?as, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.
?Vos, se?or conde, si quer?is que lo que os dicen y lo que pens?is sean realidad alg?n d?a, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantas?as o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar alg?n negocio, no arriesgu?is algo muy vuestro, cuya p?rdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan s?lo en la imaginaci?n.
Al conde le agrad? mucho esto que le cont? Patronio, actu? de acuerdo con la historia y, as?, le fue muy bien.
Y como a don Juan le gust? este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:

En realidades ciertas os pod?is confiar,
mas de las fantas?as os deb?is alejar.







EL PELIGRO DE LAS ILUSIONES TIENE CONSECUENCIAS TR?GICAS.
Comentarios