lunes, 30 de julio de 2007
Publicado por Salazara72 @ 14:36
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He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía:
son fricciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encima de la estrella
Hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba.
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo.

Como el que ve partir grandes navíos
con rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos bríos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes.

Como el marino que renuncia al puerto
el buque errante que renuncia al faro
como el cielo junto al libro abierto,
el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia
el loco a la palabra que su boca pronuncia.
Como esos granujillas otoñales.
Con los ojos elásticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías.

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos.
Y al final, cuántas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos.

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño
desbaratando encajes regresaré hasta el hijo
La renuncia es el viaje de regreso al sueño.
Comentarios
Publicado por Albeiro
martes, 08 de diciembre de 2009 | 4:12
admiro ese poema desde niño que lo escuchaba por la radio en la voz de un gran locutor que ya murió. Creo que leyéndolo uno se da cuenta de lo que es la realidad y de las cosas a las que uno debe renunciar muchas veces en la vida. No todo lo que soñamos lo tenemos ni todo lo que tenemos lo soñamos.