De pequeña un tío mío muy querido que ya no está, me contaba muchas historias, me decía que yo era su “Xiana”(Ninfa mitológica asturiana que habitaba en las fuentes), también me hablaba del “Cuélebre”( Serpiente mitológica asturiana que custodiaba tesoros y fulminaba a quienes intentaban robárselos) y del “Busgosu ” un ser misterioso cubierto de musgo y que atacaba a los cazadores. Por eso este fragmento me ha recordado mucho aquellas historias. Ahora mi tío no está para contarme más historias bonitas, y a quién antes preguntaba cosas, ahora no me atrevo ya, así que...sólo me queda seguir leyendo, aprender sola, y ver cosas que no hay y nunca han existido.
....-_ De todo. Lo de la guerrilla persistió. Era lo más razonable, pero algunos murmulaban que se los había llevado el Cuélebre.
¿ Y qué es eso?
Bueno. Una serpiente con alas que custodia tesoros y que fulmina a quienes intentan robárselos. ¡Qué decir, hasta yo creí que se los había llevado el Busgosu, un ser misterioso cubierto de musgo y que ataca a los cazadores. Son leyendas, pero a falta de noticias en tantos años casi todos llegamos a creer en esas cosas sobrenaturales. Incluso en las bruxas, que no necesito explicarle lo que son
Echo mucho de menos a mí tío y todo lo que representaba para mí. Ahora ya no soy la xiana de nadie, nadie me ha vuelto a llamar así, y sinceramente echo de menos que alguien me diga
eso..
LAS XIANAS
Esta leyenda asturiana, pero compartida con otros pueblos de raigambre céltico como las hadas irlandesas, escocesas y bretonas, es de ancestral memoria. Son mujeres bellísimas, menuditas, rubias, de pelo sinuoso cuyo reflejo se puede vislumbrar en las fuentes y los ríos de Asturias cuando los caminantes acuden a ellas para apagar su sed.
Ninfas de agua dulce que tienen incluso una versión terrorífica inventada por alguna feminista radical que dicen que seducen a los hombres y les ahogan en los ríos, pero eso no es cierto. Son seres más bien benefactores, creadoras de dólmenes, que viven en cuevas, ríos, fuentes. En la noche de San Juan se puede romper su encantamiento porque la aprovechan para salir a bailar, lavar sus ropas o devanar madejas de hilo de oro y plata. Se las puede ver entonces sentadas a las orillas de los ríos peinándose sus largos cabellos con peines de oro.
Aunque desciendan de las ninfas de la mitología clásica son diferentes en su labor benefactora como cuidar el ganado o de sus propios hijos, los “xaninos”. Dicen que una de sus costumbres es cambiar los bebes humanos por los suyos, aprovechándose de algún despiste maternal cuando las mujeres acuden a lavar las colada al río, como se hacían antiguamente.
Sus hijos suelen ser débiles, tal vez porque sean una especie en declive, y cuantan las antiguas leyendas que las madres se encontraban sorprendidas como sus supuestos hijos, los impostores, les crecía sorprendentemente una dentadura completa, languidecían y adquirían una piel oscura.
En la noche mágica de San Juan cuando eran visibles entregaban sus manejas de oro a quien las pidiera en matrimonio o a quien supiera desenredarlas, pero si fallaban ¡ay! Se iban raudos al fondo del río.Castigaban así su codicia y no en el sentido que se le daba en la versión contada más arriba.
Publicado por Salvador Sainz en 7:57
Me emociona leer el libro pues va recorriendo los pequeños pueblos que desde pequeña he oido nombrar a mis padres que emigraron muy jóvenes a Madrid. Mi madre era de Tarano de Castañedo y mi padre de Limés. Por otra parte el libro tiene una trama estupenda.